Mayor Waldemar Fontes

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 0445 jueves
MATAN AL PRESIDENTE DE RWANDA
Parece que se complicaron las cosas. Hace 45 minutos estábamos durmiendo en nuestra casa en Ruhengeri y llamó nuestro Jefe para trasmitirnos que había ocurrido un incidente en donde habría muerto el Presidente de Rwanda.
Como consecuencia de eso, deberíamos quedarnos en la casa sin salir a ningún lado hasta nueva orden.
Yo lo atendí por teléfono y entendí algo acerca de que el hecho estaba relacionado con Burundi y habrían muerto el Presidente de Rwanda y su Jefe de Estado Mayor del Ejército. Por la hora de la madrugada, el sueño y la dificultad del idioma, no entendí exactamente cómo era la situación, pero si entendí que es algo serio. Enseguida le avisé al Tte. Cnel. Sosa y éste lo llamó al Comandante de Sector. Efectivamente le confirmó que había muerto el Presidente y que estábamos en Alerta Roja.
Al rato el Tte.Cnel. Sosa llamó a Kigali para saber más y allí le dijeron que el Presidente había viajado al exterior y había sido víctima de un atentado en el cual perdió la vida junto con el Presidente de Burundi, y otras personas.
Nos avisaron que esta noticia circulaba por el mundo desde hacía unas horas y que en Uruguay ya sabían, así que nuestra gente debe estar un poco preocupada. No es para menos, pues aquí en este momento, nosotros estamos bastante asustados.
Son ahora las 0520 de la mañana y estoy escuchando la radio de onda corta para saber algo más. Escuché recién una radio de Kenia y entre la estática y el inglés, entendí que nombraban como víctimas del atentado a los presidentes de Rwanda y de Burundi, mientras venían desde Tanzania… pero aún no tengo claras las cosas.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1117 jueves
EXPECTATIVA
Ahora tengo un poco más claro que es lo ocurrido, pero sigo escuchando los noticieros en la radio.
El presidente de Rwanda murió al estrellarse el avión en que viajaba, junto con el presidente de Burundi, dos ministros del gobierno, el jefe del Estado Mayor del ejército de Rwanda, más la tripulación del avión.
Primero habían dicho que era un accidente, pero más tarde escuchamos por la BBC de Londres lo que ya suponíamos, el avión había sido derribado poco antes de llegar al aeropuerto de Kigali.
Hoy aquí es un día de duelo nacional. Todo está cerrado, las banderas están a media asta. No anda nadie por la calle. La gente está expectante, hay grupos de gente parada en las esquinas, pero la mayoría no se atreve a salir. Supongo que hoy será un día de inacción por motivo del duelo. Habrá quien sienta la muerte, y quien esté alegre, pero de todos modos creo que todas las partes guardaran luto por hoy. Ahora, a partir de mañana, empezará a funcionar la maquinaria por la sucesión del poder y las cosas se van a complicar.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1443
SE DESATA LA GUERRA
Las cosas se han complicado más rápido de lo que yo pensé. En Ruhengeri, todo está calmo, pero en Kigali la situación está que arde.
Hoy a las 1200 Hrs. vino a la casa del Comandante de Sector, un Mayor del RGF a comunicar que el Ejército de Rwanda no estaba conforme con la actuación de NN.UU. pues habían permitido que mataran a su presidente, y por lo tanto nos hacía responsables a nosotros de ello. El Mayor llegó con un camión cargado de soldados fuertemente armados, y nos amenazó. El Cte. de Sector dialogó un rato con él y logró calmarlo, pero el ambiente está muy tenso, y eso nos tiene preocupados.
En Kigali, mientras tanto, todos los miembros de NN.UU. se están replegando hacia el Estadio Amahoro en donde está emplazado el Batallón de Bangladesh. Hay tres uruguayos que están aislados, sin poder moverse por ahora, el Mayor J. Sosa y el Cap. Felici, están en el aeropuerto de Kigali, y el Cap. Berrutti que está en un puesto de Gendarmería.
Acá ahora estamos preocupados por nuestra seguridad, pues no tenemos ningún tipo de protección, ni armamento, ni tropas con las cuales replegarnos.
Hemos pedido órdenes para evacuar hacia Nkumba donde está emplazado un Pelotón del Bn. de Ghana, pero nos dijeron que esperemos la evolución de las cosas aquí. No creo que sea conveniente pasar la noche en este lugar.
En estos momentos, el Comandante de la Fuerza y el jefe de los Observadores estaban reunidos viendo que medidas tomar. Hacia Kigali es imposible ir, pues hay bloqueos de caminos por todos lados, y recibimos informes de que hay tiroteos, y matanzas de gente por todos lados.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1902
AISLADOS
Comenzó a llover. Desde el mediodía hemos estado en un sobresalto tras otro. Tenemos nuestras cosas cargadas en la camioneta y esperamos la orden de evacuar.
Acá en Ruhengeri se mantiene todo en calma, pero escuchando la radio operativa, vemos que no es lo mismo en otras partes. Kigali es el centro de los disturbios y creo que en este momento se está librando una batalla allí. Al caer la tarde el RGF tiene en su poder el aeropuerto y algunos puntos fuertes. El Parlamento y el estadio Amahoro están rodeados por civiles armados. Durante la tarde, una patrulla belga fue atacada por esos civiles armados enfrente al estadio Amahoro, y se produjo un fuerte tiroteo.
Según lo que recibimos por la radio, el combate en Kigali se está generalizando, pudiéndose oír durante todo el día, disparos de armas livianas e incluso morteros.
Estamos muy preocupados por nuestros camaradas en Kigali pues hay rumores de que esta noche el RPF lanzará un fuerte ataque contra la capital.
Se comenta que un numeroso grupo de Tutsis estaría entrando desde Burundi por el sur para apoyar al RPF. A pesar de eso escuchamos los informes del Tte.Cnel. Meyer desde esa zona, quien afirma que allí todo está muy calmo, semejándose a un primero de mayo de nuestro país.
En este momento el Tte. Cnel. Sosa está hablando con Uruguay por teléfono, informando al CECOMAPA sobre los hechos. En nuestro país recibieron la noticia de la muerte del presidente, pero aún no sabían nada sobre los combates que se están librando. Allá son ahora las dos de la tarde, pienso que a la noche, cuando vean los informativos se van a enterar y van a preocuparse mucho por nosotros.
El lunes próximo deberían embarcarse desde Montevideo los compañeros que habían viajado con licencia. Cuando se enteren de lo que pasa aquí, me imagino cómo se van a poner. No es nada lindo salir de al lado de la familia y la calma de nuestro país para venir a un lugar como este, con la actual situación, donde se vive en una inseguridad constante y la vida humana no vale nada.
A pesar de esto que digo, hace un rato miraba a nuestros vecinos y veía a los niños jugando como todos los días. A la tardecita Jean, el muchacho que trabaja con nosotros salió hasta la esquina y estuvo charlando con sus amigos como si nada pasara. Por otra parte, Emanuel, nuestro cocinero que es un hombre muy serio, casado y con familia, antes de irse nos pidió un adelanto del sueldo para comprar alimentos, previendo los problemas que vendrán a partir de hoy. Cada uno de los rwandeses que están a nuestro alrededor vivió este día como algo normal, sin preocuparse demasiado , como si ya estuvieran acostumbrados a estas cosas, hecho que debe ser así, pues este país está en guerra desde hace tres años y a pesar de que estamos a casi un año de iniciado el alto al fuego aún se ven las marcas de la guerra y de los ataques contra los pueblos, en particular Ruhengeri, que fue blanco de dos ataques muy importantes.

Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 0728 viernes
SEGUIMOS A LA ESPERA
Ya es de día y seguimos esperando los acontecimientos. Anoche montamos guardia toda la noche, divididos en tres turnos.
Los que estamos aquí somos: el Tte. Cnel. W. Sosa, el Cap. J. Micak y yo.
En la noche recibimos una llamada de Montevideo, preguntando sobre la situación. Estaban muy preocupados porque oyeron algo de que habría 3 miembros de NN.UU. muertos en Kigali.
Por lo que pudimos averiguar nosotros, la cosa es aún peor, habrían por lo menos 10 belgas del Bn. de NN.UU. muertos. Parece que ayer de tarde, efectivos del RGF tomaron prisioneros a un grupo de soldados belgas, los torturaron y los mataron. Los acusarían de ser los causantes de derribar el avión del presidente. Los soldados muertos fueron llevados a un cuartel en el centro de Kigali. Allí había un Observador de Ghana que vio cuando los llevaban prisioneros. Este Observador fue amenazado, pero le permitieron que se fuera, y él después informó de los hechos.
Ayer de tarde, efectivos del RPF que estaban en el batallón del Parlamento, al verse rodeados por todos lados, salieron de sus posiciones y atacaron la zona del estadio Amahoro que ahora estaría en su poder.
Al mismo tiempo, grupos de civiles armados bloquearon los accesos a la ciudad y las principales avenidas dentro de Kigali. El estadio Amahoro y el cuartel general de NN.UU. están rodeados y ayer una patrulla belga que intentó salir fue atacada, y hubo un intenso tiroteo frente al emplazamiento del Bn. de Bangladesh. Los soldados belgas, haciendo fuego y movimiento, lograron replegarse hasta el estadio y no sufrieron bajas.


Ruhengeri
8 de abril de 1994
EL CONTINGENTE DE URUGUAY TIENE DOS HERIDOS EN KIGALI
Recibimos una terrible noticia, hace unos minutos (son las 0737 Hrs.) fueron heridos dos uruguayos en Kigali. Son el Mayor Cieslinskas, herido en el abdomen y el Cap. Carrasco, en la mano. Parece que intentaron evacuarlos junto con los belgas atacados, y se generó un nuevo tiroteo… aún no se bien que pasa.
En estos momentos, efectivos del RPF desde el Parlamento, se están batiendo con efectivos de la Guardia Presidencial en un fuerte combate…


Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 0815 viernes
ASESINAN A LA PRIMER MINISTRO
Hace un momento nos confirmaron que los dos uruguayos heridos se encuentran conscientes y los están atendiendo.
Ayer fue asesinada la Primer Ministro, la señora estaba bajo la protección de efectivos del Batallón de Ghana los cuales fueron rodeados y obligados a entregarla. La Primer Ministro fue asesinada frente a ellos.
La protección que pueden dar las tropas de NN.UU. es relativa, pues el mandato no autoriza a combatir, y solo se pueden usar las armas en defensa propia.
La familia del Señor Lando, el político dueño del Hotel Chez Lando a donde siempre íbamos, está desaparecida.
Recién estuvo en nuestra casa el Mayor Awadey, de Ghana y le comentamos que teníamos dos heridos. El demostró la lógica congoja, pero enseguida dijo, que no nos preocupáramos, pues eso era normal en la guerra, ellos por ejemplo tenían también dos soldados desaparecidos y las cosas debían continuar igual.
Nos explicaba que él ya pasó por esto mismo dos veces antes. La primera vez fue en el Líbano cuando los israelíes lo tomaron, y la otra en Liberia. Ahora estaba pasando por lo mismo por tercera vez. Nos mostraba las canas que tiene por ese motivo.
Le preguntamos si sabía algo del Mayor del RGF que nos había amenazado ayer y él dijo que no hiciéramos caso, ese hombre estaba loco.
Decía que no hay que preocuparse, pues nosotros somos soldados y el ejército nos paga por usar el uniforme y por la vida, así que todo estaba bien, sólo había que esperar y actuar según se presentaran los hechos.


Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 1336 viernes
EVACUACION DEL MATERIAL DE UNAMIR
Los dos heridos uruguayos están bien. Fueron trasladados en un vehículo blindado, al hospital Faisal que es atendido por médicos de Bangladesh. El Mayor Cieslinskas habló por la radio y todos los uruguayos lo escuchamos. Nos alegró mucho oír su voz. No tengo aún bien claro como fue el accidente… pero creo que fue en el estadio Amahoro.
Seguimos aún esperando la orden de repliegue. Hace más o menos una hora recibimos desde el cuartel de los Observadores en Kigali, la orden de replegarnos hacia Nkumba, en donde hay un Pelotón de Ghana, pero por el momento no tenemos permiso del RGF para movernos de aquí y sin esa autorización no podemos salir.
Nuestro Comandante de Sector está tratando de conseguir esa autorización…
Después de recibir esa orden, el Cte. de Sector nos mandó Capitán Dia, de Senegal y a mi, hasta nuestra oficina en ETIRU para desmontar el equipo de radio y evacuar todo el material de NN.UU.
…Durante el trayecto percibimos una situación muy tensa. La única gente que andaba por la calle eran los soldados RGF y los milicianos Interhamwe, que usaban máscaras para cubrirse la cara, y andan armados con machetes. Con mucho nerviosismo, sin hablar casi, arrancamos los mapas, desmontamos la radio, la computadora, y todos los papeles que encontramos y lo más rápido que pudimos volvimos a la casa.
No nos detuvo nadie, pero nos miraban distinto a como estábamos acostumbrados, podría decir que nos miraban con odio…
Llegar de nuevo a la casa fue un alivio, aunque aquí tampoco es muy seguro.
Al mediodía mientras comíamos escuchamos en onda corta el informativo de radio Moscú, en el cual hablaban de Rwanda. Antes nos quejábamos de que nunca nos mencionaban, y ahora pasamos a ser noticia de primer orden. En todas las radios hablan en primer lugar de Bosnia y Yugoslavia y enseguida de Rwanda, desplazamos en popularidad a Sud Africa que en estos días está con el candente tema de las elecciones y Mandela… peligroso honor sin duda, que hizo que la comida nos cayera un poco pesada…
…Hay un griterío en la esquina de nuestra casa. Parece que mataron a alguien…
 
LA MUERTE NOS TOCA DE CERCA
Hace un momento escribía que estaban matando a alguien y ahora lo confirmo, nos informa nuestro cocinero Emanuel, que un grupo de personas atacaron a dos Tutsis, un padre y su hija, y los mataron a machetazos, aquí en la esquina de nuestra casa, a no más de 50 metros de donde estamos. Las cosas se están poniendo calientes…

Ruhengeri
9 de abril de 1994
H 0923 Sábado
REHENES
Aún estamos en Ruhengeri. Ayer el Coronel Bisimungo del Ejército de Rwanda (Jefe Militar del área) nos había autorizado el desplazamiento hacia Nkumba, pero la autorización nos llegó sobre la tardecita y no quisimos movernos de noche.
Anoche llegaron cuatro aviones franceses al aeropuerto de Kigali, y están evacuando a sus nacionales.
Hoy de mañana, a las 0700 Hrs, nos avisaron que se había formado un nuevo gobierno, y que el Presidente estaba hablando por radio, haciendo un llamado a la paz.
A la vez, el RPF, con la excusa de proteger a su gente en Kigali, avanzó sobre la zona desmilitarizada, con énfasis en la ruta que va de Mulindi a Kigali. Ruhengeri es un objetivo vital para proteger el flanco de ese avance, y esperamos un ataque en cualquier momento. A estas horas el RPF avanzó sobre Nkumba y progresa por la ruta hacia Ruhengeri. La población está huyendo hacia el Sur. Anoche hubo ataques en Gisenyi y habrían matado a los misioneros de una institución católica que hay allí.
 
DRAMATICA DESPEDIDA DEL MEDICO BOLIVIANO
Anoche llamó por teléfono Rosendo, el Doctor boliviano que trabaja en Médicos sin Fronteras de Bélgica, con el cual tenemos una fluida relación. Preguntó si podían venir a refugiarse en nuestra casa, pues habían recibido amenazas y se habían enterado que las Milicias Interhamwe estaban matando a los belgas que encontraban. Le confirmé lo de las amenazas y las muertes de los soldados belgas. También le expliqué que nuestra casa no era un lugar muy seguro, pues nosotros no teníamos armas, no podíamos salir de la casa, y además habíamos sido amenazados también.
Me preguntó entonces si no podíamos escoltarlos para desplazarse hasta ETIRU en donde durante el ataque del año anterior se habían refugiado todos los extranjeros, lo consulté al Cte. Sosa, pero éste no autorizó el desplazamiento, pues era en horas de la noche y además habíamos recibido orden de no movernos de allí.
El consultó entonces con los otros médicos, todos belgas, y decidieron que se irían por sus propios medios hasta ETIRU aguardando allí para ser evacuados.
Poco después llamó de vuelta y me comunicó que habían llegado bien. Por las dudas nos despedimos deseándonos suerte, pues ambos sabemos que hoy puede haber sido la última vez que nos hablemos. Fue un momento muy dramático.
Durante toda la noche se han sentido a lo lejos disparos de armas de fuego, y hoy al amanecer, nos despertamos con fuego de artillería.

® Autor: MayorWaldemar Fontes

Email: wfontes@adinet.com.uy

Videos

Trailer “Disparando a perros”.

Premier Documental.

Niños soldados.

Trailer Hotel Rwanda.

 

 

 

Historia – La Impia Herencia de las Misiones

    Fue alrededor de este tiempo, en 1993, que David Rawson, después de una confinación en Somalia (1986-88), se convirtió en embajador estadounidense en Ruanda. Él no era ajeno a la complicidad estadounidense en la matanza o a la región misma. En 1988, cuando él era el jefe de misión en Somalia, EE UU entregó el monto de 1.4 millones $ en armas al dictador, Siad Barre. El 28 de junio de 1988 el envío, parte del amplio apoyo estadounidense para el régimen, llegó precisamente al mismo tiempo que el ejército de Barre emprendía la guerra indiscriminada contra la familia del clan Issac. Barre usó las armas en la  campaña de comienzos del verano en las que 10,000 personas fueron matadas, medio millón se convirtieron en refugiados (de una población de 1.5 millones), y dos ciudades arrasadas. Así que Rawson, en su puesto en la embajada estadounidense, podría ser considerado algo así como un experto sobre crímenes contra la humanidad.

    Su puesto en Somalia no era su primera experiencia en la región; él había crecido como un niño de misioneros Protestantes en Burundi. Hablando Kirundi y algo de Kinyarwanda, Rawson alegaba un conocimiento especial de la política y la sociedad de Rwanda y Burundi. Pero sus antecedentes también lo dejaron cautivo de las políticas del cristianismo misionero en la región. Para entender su simpatía por el extremismo Hutu, es necesario investigar en la forma extraordinaria en que la sociedad Rwandesa es producto de un siglo de evangelismo cristiano. En particular, la extraña ideología racista que pasa bajo el suave nombre de ” extremismo Hutu, ” es el resurgimiento bastardo de las teorías raciales europeas del siglo diecinueve, refractadas por enseñanzas misioneras.

    Durante un  siglo, la fuerza más poderosa que formaba la Sociedad Rwandesa ha sido la orden de los Padres Blanco, de la Iglesia Católica. Los misioneros habían llegado en los años 1880 y habían establecido su demanda religiosa en la  colonia alemana de Ruanda-Urundi. En 1919, como parte del Tratado de Versalles, Rwanda fue concedida a Bélgica como territorio a cargo de la Liga de Natios. Viviendo en una sociedad secular Occidental, es difícil apreciar el impacto de esta relación y la profundidad de los lazos emocionales que todavía ataña a la Iglesia católica belga y partes de la institución política Rwandesa.

    Antes del régimen colonial, los “Hutu” y los “Tutsi” no eran grupos étnicos como existen hoy. La relación entre diferentes pueblos Rwandeses era compleja y mutable. En el centro del estado había un tribunal poderoso, centralizando, basado en el linaje Nyiginya (Tutsi). En el campo, los “Tutsi” era dueños de ganado y los representantes del tribunal; los “Hutu” eran granjeros. Los “Hutu”, podían y lo hicieron  convertirse en “Tutsi” cuando los jefes se incorporaban a la elite dirigente, o los granjeros se enriquecían y adquirían ganado. Rwanda era seguramente una sociedad desigual, pero el límite étnico era permeable, y el predominio Nyiginya Tutsi fue mitigado por las instituciones sociales que dieron mucha autoridad a ciertos jefes Hutu, e impusieron ciertas obligaciones a los administradores Tutsi.

El gobiern o colonial transformó este término en apto. Los Belgas convirtieron a los Tutsi en los intermediarios privilegiados en su gobierno. Esta intervención reflejaba que el Racismo pensaba que ninguna simple estrategia de “dividir y gobernar” era axiomática del imperialismo Europeo. Ya que los conquistadores europeos sostenían que ninguna civilización podía haber existido en África negra, el estado centralizado de Rwanda era una anomalía que desafiaba una premisa de legitimidad colonial. Los Obispos coloniales, antropólogos, y administradores-soldados lo justificaron con una fantasía racial: el así llamado ” hipótesis Hamitica. ” Longffince desacreditado, sostuvo que todas las instituciones “civilizadas” en África central eran el resultado de una invasión de “Hamites” -identificadas de forma diversas como ” caucásico negros ” y “Ario-Africanos”.

En el período desde 1910 hasta 1940, los Padres Blancos, conducidos por el Obispo León Classe, desarrollaron esta ideología Hamitica. Classe y sus acólitos entonces volvieron a escribir la historia Rwandesa para conforme a ella, designar a los Tutsis como Hamitas, inventando un origen cristiano para ellos, y argumentando que ellos habían sido etíopes “decaídos” destinados a un lugar privilegiado en el evangelismo cristiano. La teoría coincidió muy bien con la búsqueda de los antropólogos coloniales de la topología racial los Tutsis eran en general de aspecto más alto, más delgado, y más ” europeo” que los Hutus.

En Ruanda, la ideología Hamitica legitimó una rígida jerarquía pseudo-racial que tenía consecuencias políticas profundas y de largo alcance. La elevación de los Tutsi significó la relegación de los Hutu al estado de siervos de bantú, y de los Twa (un pequeño grupo de alfareros y cazadores recolectores) a la posición más baja de “pigmeos” aborígenes  supuestamente los remanentes de una etapa más temprana de evolución humana. Bajo los Belgas, el dominio Tutsi  se extendió; los poderes y privilegios Tutsi se intensificaron; y se requirió que la población entera fuera registrada como Hutu, Tutsi, o Twa. Tan insuficiente era la base de esta clasificación racial formal que las autoridades se vieron obligadas a usar la propiedad de ganado como su criterio de gente con diez o más vacas era Tutsi (a perpetuidad); los que tenían menos eran Hutu. Estos mismos carnets de identidad, dicen a los asesinos de nuestros días, a quién matar y quién liberar.

Hacia el final de la era colonial, la Iglesia Católica Romana, y luego las autoridades coloniales, invirtieron sus preferencias e invirtieron la jerarquía. La generación nueva de misioneros belgas que llegaron a Rwanda trajeron con sigo otra sarta de enseñanzas Católicas – la teoría de justicia social de los Jóvenes Trabajadores Cristianos. Estos sacerdotes y oficiales coloniales – la mayor parte de ellos flamencos- echaron a los Tutsi que eran una minoría dominante. En cambio, fácilmente se identificaron con la mayoría Hutu oprimida, tal como los profesores y sacerdotes Hutu fácilmente echaron el pestillo sobre la nueva política – igualitaria religiosa, pero conservadora. Así, como la independencia se acercaba en los años 1950, la clasificación racial permaneció, pero fueron los Hutu quienes cosecharon las recompensas. En 1959, paracaidistas belgas presidieron un levantamiento sangriento en el que diez mil Tutsi fueron matados y más de cien mil conducidos al extranjero. En 1962, Gregoire Kayibanda, secretario del Arzobispo y fundador del partido de supremacía Hutu Parme Hutu, debidamente se hizo el primer presidente de Ruanda independiente. (IH)

   

El secretario general

Discurso ante la Comisión de Derechos Humanos
Ginebra, 7 de abril de 2004

 

Señor Presidente,

Excelentísimos Señores y Señoras,

Damas y Caballeros:

Está bien que hayamos guardado unos minutos de silencio juntos.

Nunca debemos olvidar que fracasamos colectivamente en la protección de por lo menos 800.000 hombres, mujeres y niños indefensos que perecieron en Rwanda hace 10 años.

Tales crímenes son irremediables.

Tales fracasos son irreparables.

No podemos revivir a los muertos.

Entonces, ¿qué es lo que sí podemos hacer?

En primer lugar, todos debemos reconocer nuestra responsabilidad de no habernos esforzado más por prevenir o detener el genocidio.

Ni la Secretaría de las Naciones Unidas, ni el Consejo de Seguridad, ni los Estados Miembros en general, ni los medios de difusión internacionales prestaron suficiente atención a los indicios del desastre, que se iban acumulando. Y tampoco actuamos oportunamente.

Cuando recordamos los acontecimientos y nos preguntamos “¿por qué nadie intervino?”, no deberíamos dirigir esa pregunta sólo a las Naciones Unidas, o siquiera a sus Estados Miembros. Nadie puede aducir ignorancia. Todos los que por entonces desempeñaban algún papel en los asuntos mundiales deberían preguntarse “¿qué más pude haber hecho?” “¿Cómo reaccionaría yo la próxima vez, y qué estoy haciendo ahora para que sea menos probable que haya una próxima vez?”

Esas preguntas, quizás más que cualquier otra, han sido mis pensamientos más recurrentes desde que asumí el cargo de Secretario General. El legado que más desearía dejar a mis sucesores es una Organización mejor equipada para prevenir el genocidio y capaz de actuar con decisión para ponerle término cuando la prevención fracasa.

Muchas de las medidas que he adoptado en calidad de Secretario General se han tomado con ese propósito. Pero sé que mis esfuerzos son insuficientes. El peligro de genocidio es tan espantoso como real.

En consecuencia, como única conmemoración apropiada que las Naciones Unidas pueden ofrecer a aquellos condenados a morir por su inacción en 1994, y según se recomendó en 1999 en la investigación independiente de las medidas adoptadas por las Naciones Unidas durante el genocidio en Rwanda, deseo poner en marcha hoy un Plan de Acción para Prevenir el Genocidio, con la participación de todo el sistema de las Naciones Unidas.

A continuación resumiré el plan en sus cinco aspectos principales:

En primer lugar, la prevención del conflicto armado.

El genocidio casi siempre ocurre durante la guerra. Incluso personas aparentemente tolerantes, al tomar parte en ella, consideran a otros seres humanos enemigos y dejan sin efecto el tabú que prohíbe poner fin a una vida humana en forma deliberada. Y casi en todos los casos aceptan que, por más esfuerzos que se hagan por limitar los llamados “daños colaterales”, haya civiles entre los muertos o los heridos.

A menos que procedamos con suma cautela, bien puede ser ése el comienzo de un rápido descenso hacia un universo moral diferente, en el que comunidades enteras se consideran enemigas y sus vidas insignificantes. Desde allí, sólo se está a un paso de eliminar efectiva y deliberadamente esas comunidades; en otras palabras, a sólo un paso del genocidio.

Así pues, una de las mejores formas de reducir las probabilidades de genocidio consiste en encarar las causas del conflicto. Por consiguiente, en el plan se adoptarán y ampliarán las recomendaciones formuladas en mi informe sobre la prevención de los conflictos armados, que ya hicieron suyas el Consejo de Seguridad y la Asamblea General.

Debemos ayudar a los países a reforzar su capacidad de prevenir el conflicto en los planos local y nacional.

Debemos esforzarnos más en el plano regional por evitar que un conflicto se desborde de un país a otro.

Debemos prestar más atención a los problemas y las tensiones ambientales relacionados con la competencia por los recursos naturales. Debemos colaborar con las instituciones financieras internacionales, la sociedad civil y el sector privado para asegurar que los jóvenes tengan la oportunidad de progresar mediante la educación y el empleo pacífico, de modo que sea más difícil reclutarlos en bandas y milicias depredadoras.

Debemos proteger los derechos de las minorías, pues son los blancos más frecuentes del genocidio.

Por todos esos y otros medios debemos atacar las raíces de la violencia y el genocidio: el odio, la intolerancia, el racismo, la tiranía y el discurso público deshumanizante que niega a grupos enteros de personas su dignidad y sus derechos.

Presentaré un informe amplio a la Asamblea General durante el año en curso.

En segundo lugar, la protección de los civiles en los conflictos armados.

Cuando fracasamos en la prevención del conflicto, una de nuestras principales prioridades debe ser la de proteger a los civiles. Es preciso recordar constantemente a las partes en el conflicto -no sólo a los Estados sino también a los agentes no estatales- su responsabilidad ante el derecho internacional humanitario de proteger a los civiles de la violencia.

El Consejo de Seguridad ya ha aceptado este principio, y el sistema de las Naciones Unidas está elaborando una plataforma de acción para proteger a los civiles. Ahora bien, no será fácil traducirla en resultados concretos. Cada vez más, en los conflictos vemos que los civiles, entre ellos mujeres y niños, no son simplemente víctima del “fuego cruzado”, sino que se convierten en el blanco directo de la violencia y las violaciones, pues se libra una guerra contra toda una sociedad.

Cuando los civiles constituyen un blanco deliberado por pertenecer a una comunidad determinada, estamos en presencia de un genocidio potencial, si no real.

Ya no podemos permitirnos no percibir esa nefasta dinámica. Ni hemos de imaginar que apelar a la moralidad o a la empatía influirá en personas que han adoptado una estrategia deliberada de llevar a cabo matanzas y expulsiones forzadas.

Por ese motivo, hoy en día gran parte del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas no está limitado a recurrir al uso de la fuerza sólo en defensa propia. También está facultado para hacerlo en defensa de su mandato, el cual suele abarcar expresamente la protección de civiles amenazados por violencia inminente.

Un ejemplo actual es el de la provincia congoleña de Ituri, donde hay claras probabilidades de que los conflictos étnicos desencadenen un genocidio. El año pasado estabilizó la situación la oportuna intervención de la Unión Europea, autorizada por el Consejo de Seguridad, y actualmente las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas mantienen a raya a las milicias locales.

No obstante, la situación es precaria, y no es el único caso. En el plan se exhorta a la Secretaría y al Consejo de Seguridad a mantener en constante examen los mandatos y los recursos de todas nuestras fuerzas de mantenimiento de la paz, teniendo particularmente presente la amenaza de genocidio, y a estar en condiciones de reforzarlos con rapidez en caso necesario.

En tercer lugar, poner fin a la impunidad.

Difícilmente podremos prevenir el genocidio o tranquilizar a quienes temen que se repita si las personas que han cometido tan abominable crimen permanecen en libertad y no se las hace comparecer ante la justicia. Así pues, es fundamental que establezcamos y mantengamos sistemas judiciales sólidos, tanto en el plano nacional como en el internacional para que con el tiempo se comprenda que esos crímenes no quedan impunes.

Actuando paralelamente con un sistema de justicia rwandés que ha enjuiciado a muchas personas responsables de actos de genocidio, el Tribunal Penal Internacional para Rwanda ha dictado veredictos históricos, que sirven de advertencia a quienes tal vez estén considerando recurrir al genocidio en otros países.

Fue el primer tribunal internacional en condenar a responsables de ese crimen, el primer tribunal de cualquier tipo en responsabilizar del genocidio a un ex jefe de gobierno, el primero en determinar que la violación se había utilizado como acto de genocidio y el primero en concluir que los periodistas que incitan a la población a cometer actos de genocidio son ellos mismos culpables de ese crimen.

En el plan se pide un examen de la labor de ese tribunal y otros, tanto nacionales como internacionales, en la sanción y represión del genocidio, para que extraigamos enseñanzas para el futuro. Se pide que reciban atención especial los países que han experimentado conflictos o se encuentran en riesgo. Y se pide que se intensifiquen las gestiones para lograr una amplia ratificación del Estatuto de Roma, de modo que la nueva Corte Penal Internacional pueda ocuparse efectivamente de los crímenes de lesa humanidad cuando los tribunales nacionales no puedan o no quieran hacerlo.

En cuarto lugar, una clara alerta temprana.

Un motivo por el que fracasamos en Rwanda fue que de antemano no afrontamos el hecho de que el genocidio fuera una posibilidad real. Y una vez que había comenzado, durante demasiado tiempo nos costó reconocerlo, o llamarlo por su nombre.

Si realmente deseamos prevenir o detener el genocidio de ahora en adelante, no deben frenarnos argumentos legalistas sobre si una atrocidad en particular se ajusta o no a la definición de genocidio. Para cuando tengamos la certeza, tal vez sea demasiado tarde. Hemos de reconocer los indicios de que se avecina o de que puede ocurrir un genocidio, para así poder evitarlo a tiempo.

En esa situación, los grupos de la sociedad civil pueden desempeñar una función fundamental. Sus denuncias son a menudo las primeras alertas acerca de la inminencia de una catástrofe, y con demasiada frecuencia se hace caso omiso de ellas.

El sistema de las Naciones Unidas para los derechos humanos también tiene una responsabilidad especial. Esta Comisión, por medio de la labor de sus relatores especiales, expertos independientes y grupos de trabajo, así como los órganos establecidos en virtud de tratados y la Oficina del Alto Comisionado, están en buena posición para dar la alarma. De hecho, el Relator Especial de esta Comisión encargado de la cuestión de las ejecuciones extrajudiciales describió numerosos indicios observados en Rwanda el año previo al genocidio. Desafortunadamente, nadie le prestó atención.

El desafío consiste en reunir toda esta información de forma organizada a fin de comprender mejor situaciones complejas y así estar en condiciones de sugerir medidas adecuadas. Aún persisten deficiencias notables en nuestra capacidad de analizar y gestionar la información de que disponemos. Con el plan se pretende corregirlas.

Una decisión que ya he adoptado es la de establecer un nuevo cargo de Asesor Especial sobre la prevención del genocidio, quien informará por mi intermedio al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General, así como a esta Comisión.

El mandato del Asesor guardará relación no sólo con el genocidio, sino también con las matanzas colectivas y otras violaciones de los derechos humanos a gran escala, como la depuración étnica. Las funciones del asesor o la asesora serán:

En primer lugar, colaborar estrechamente con el Alto Comisionado para reunir información sobre situaciones o amenazas de genocidio latentes o reales y sus vínculos con la paz y la seguridad internacionales;

En segundo lugar, servir de mecanismo de alerta temprana para el Consejo de Seguridad y otras partes del sistema de las Naciones Unidas;

Y en tercer lugar, hacer recomendaciones al Consejo de Seguridad sobre las medidas que deben adoptarse para prevenir o detener el genocidio.

Excelentísimos señores y señoras, damas y caballeros:

El quinto y último aspecto del plan de acción es la necesidad de adoptar medidas rápidas y decisivas cuando observamos que, pese a todos nuestros esfuerzos, el genocidio está ocurriendo o está a punto de ocurrir.

A menudo, incluso cuando abundan las advertencias, nos falta la voluntad política de actuar.

Todo aquel que participa en el genocidio comete un crimen de lesa humanidad. La humanidad debe responder tomando medidas para defenderse. Las Naciones Unidas, más concretamente el Consejo de Seguridad, han de ser el instrumento de la humanidad para ese fin.

A ese respecto, permítanme manifestar que comparto la profunda preocupación expresada la semana pasada por ocho expertos independientes nombrados por esta Comisión ante la magnitud de las violaciones de los derechos humanos denunciadas y la crisis humanitaria declarada en Darfur, en el Sudán.

El viernes pasado, el Coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas informó al Consejo de Seguridad de que se había observado una secuencia de medidas deliberadas cuya finalidad era alcanzar un objetivo específico: el desplazamiento forzoso y a largo plazo de determinadas comunidades, lo que también puede calificarse de “depuración étnica”. Esta evaluación se basaba en los informes de nuestro personal internacional que se encuentra sobre el terreno en Darfur, y que ha comprobado directamente lo que está ocurriendo allí, y de mi propio Enviado Especial para los Asuntos Humanitarios en el Sudán, Embajador Vraalsen, que ha visitado Darfur.

Señor Presidente, estas advertencias me dejan una profunda sensación de aprensión. Más allá de las palabras que se empleen para describir la situación, la comunidad internacional no puede permanecer de brazos cruzados.

Por invitación del Gobierno del Sudán, me propongo enviar a Darfur un equipo de alto nivel para obtener una mayor comprensión del alcance y la naturaleza de esta crisis, y tratar de obtener mejor acceso a los que necesitan asistencia y protección. Es esencial que los trabajadores humanitarios internacionales y los expertos en derechos humanos tengan pleno acceso a la región y a las víctimas, sin nuevas demoras. Si ese acceso es denegado, la comunidad internacional debe estar preparada para adoptar medidas rápidas y apropiadas.

Por “medidas” en tales situaciones entiendo una serie de pasos en la que puede figurar la acción militar. No obstante, ésta ha de considerarse siempre una medida extrema, a la que se ha de recurrir sólo en casos extremos.

Necesitamos con urgencia directrices claras para identificar esos casos extremos y determinar cómo se ha de reaccionar ante ellos. Esas directrices asegurarían que no tuviéramos excusas para soslayar un verdadero peligro de genocidio cuando se planteara. También aportarían más claridad, reduciendo así la sospecha de que las denuncias de genocidio pudieran servir de pretexto para cometer una agresión.

La Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados tuvo el firme propósito de proporcionar esas directrices al preparar su informe sobre la responsabilidad de proteger. Esa Comisión hizo una labor preliminar muy útil para el Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, que seguramente no dejará de abordar la cuestión al examinar la forma de mejorar nuestro sistema de seguridad colectivo. Tengo la sincera esperanza de que las recomendaciones del Grupo permitirán alcanzar el consenso, e insto a todos los Estados Miembros a esforzarse verdaderamente para lograrlo.

Pero no esperemos hasta que lo peor haya ocurrido o ya esté ocurriendo.

No esperemos hasta que las únicas alternativas de la acción militar sean fútiles gestos de preocupación o una cruel indiferencia. Señor Presidente, tomemos en serio la prevención del genocidio.

Es la única manera de honrar a las víctimas que recordamos hoy. Es la única forma de salvar a las posibles víctimas de mañana.

Muchas gracias.

EL SECRETARIO GENERAL
MENSAJE EN EL DECIMO ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO EN RUANDA
7 de abril 2004

 

El genocidio en Ruanda no debería jamás haber ocurrido. Ni la Secretaría General de las Naciones Unidas, ni el Consejo de Seguridad ni los Estados Miembros, ni la prensa internacional, prestaron suficiente atención a la evidente acumulación de síntomas de desastre. Ochocientos mil hombres, mujeres y niños, fueron abandonados a la más brutal de las muertes, ya que el vecino mató al vecino, y los santuarios como iglesias y hospitales fueron transformados en lugares de matanzas. La comunidad internacional fracasó en Ruanda, y eso debe dejarnos con un sentido de amargo rechazo y pena permanente.

Diez años después, estamos todavía tratando de juntar las piezas. En la propia Ruanda, las Naciones Unidas está haciendo su mejor esfuerzo para ayudar a la gente a recuperarse y reconciliarse. Estamos presentes en todo el país, limpiando minas, repatriando refugiados, rehabilitando clínicas y escuelas, construyendo el sistema judicial, y muchas otras tareas. En Tanzania, un tribunal penal de las Naciones Unidas, ha emitido veredictos pioneros, incluyendo en ser el primero en hallar a un ex jefe de gobierno responsable por genocidio y a periodistas, culpables de genocidio, y el primero en determinar que la violación fue utilizada como un acto de genocidio. Con estos y otros pasos, las Naciones Unidas está haciendo lo mejor que puede para ayudar a Ruanda a hallar un camino para una seguridad y una paz duraderas, consigo misma y con sus vecinos.

Pero estamos confiados de que, enfrentados hoy a un nuevo Ruanda, ¿podríamos responder de manera efectiva, en tiempo oportuno? No podemos por ningún medio estar seguros de que ciertamente lo haríamos. Y el riesgo de genocidio permanece real de una manera alarmante. Por eso he decidido utilizar este aniversario para anunciar ante la Comisión de Derechos Humanos, un Plan de Acción para Prevenir el Genocidio que involucre a todo el Sistema de las Naciones Unidas. No podemos esperar hasta que lo peor haya sucedido, o esté todavía sucediendo, o firmar documentos inútiles o adoptar una cruel indiferencia. El mundo debe estar mejor equipado para prevenir el genocidio, y actuar decisivamente para frenarlo cuando falla la prevención.

El minuto de silencio que está siendo observado en el mundo entero en el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de Ruanda, es una oportunidad de estar unidos de una manera en que no lo estuvimos hace diez años. Espero que este minuto enviará un mensaje que resonará en los años por venir, un mensaje de arrepentimiento por el pasado, de fuerte resolución para prevenir que nunca jamás vuelva a suceder semejante tragedia. Que las víctimas del genocidio puedan descansar en paz. Que nuestra existencia sea marcada de manera permanente por sus sacrificios. Y que esta tragedia nos lleve a ensayar, de manera conjunta, tratarnos los unos a los otros como miembros de una sola y misma familia humana.


Traducción no oficial del Centro de Información de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay (CINU en Buenos Aires)-Abril de 2004

Mujeres en Ruanda

mujeres y el genocidio en Ruanda: lo que no se dice

Diciembre 2004

Por Françoise Nduwimana, Historiadora, consultora en Derechos Humanos y Desarrollo Internacional, e integrante de la Coalicion por los derechos humanos de las mujeres en situaciones de conflicto

El genocidio, la violación y la infección por VIH han condenado a estas mujeres a una muerte segura. Las llamamos “sobrevivientes” cuando en verdad sus muertes fueron apenas demoradas.


Las victimas del genocidio en Ruanda no murieron todas durante los 100 días en que tuvieron lugar la mayoría de los asesinatos. Diez años después de la masacre de unas/os estimadas/os 800.000 tutsis y hutu de la oposición, el genocidio continúa llevándose vidas. Lenta, dolorosa y aun así casi invisiblemente, miles de mujeres ruandesas están sucumbiendo al VIH/SIDA que contrajeron al ser violadas.

El genocidio, la violación y la infección por VIH han condenado a estas mujeres a una muerte segura. Las llamamos “sobrevivientes” cuando en verdad sus muertes fueron apenas demoradas. Al recordar este año el genocidio de Ruanda, resulta más que apropiado tener en cuenta a las que sobrevivieron sólo para morir otro día.

Genocidio, violacion y SIDA

El 29 de enero de 1996, un informe de la ONU reveló la extensión de la violencia sexual cometida durante el genocidio afirmando que la violación se utilizó en forma sistemática como un arma de guerra, que ella era la regla, que su ausencia era la excepción y que las mujeres violadas fueron entre 250.000 y 500.000. El informe también sostuvo que “… los milicianos portadores (de VIH) lo usaron como un ‘arma’, con la intención de provocar de ese modo muertes que tendrían lugar más tarde”.

Estudios posteriores que se centraron exclusivamente en la violencia contra las mujeres echaron más luz sobre la naturaleza, extensión, consecuencias y perpetradores de violación y de otras atrocidades físicas sufridas por las mujeres. Si bien admite que es difícil comprobar con certeza que el VIH se transmitió mediante la violación, un informe de Human Rights Watch/Fédération internationale des ligues des droits de l’homme afirma “Pese a todo, es seguro que algunas mujeres sufrieron la infección con el virus como resultado de haber sido violadas”.

Basándose en el testimonio de víctimas como Jeanne, que fue violada por un hombre que claramente le dijo “Tengo SIDA y quiero dártelo a ti”, Radhika Coomaraswamy -ex Relatora Especial de la ONU sobre Violencia contra las Mujeres- sostiene que “muchas mujeres como Jeanne han sobrevivido al genocidio pero están infectadas con el SIDA”.

La devastación causada por el SIDA entre las víctimas de violación indica que la violación se utilizó para transmitir la enfermedad. Un estudio de AVEGA-AGAHOZO publicado en diciembre de 1999, informa que el 66,7% de las víctimas de violencia física y de violación son (hoy) VIH positivas.

Lecciones para aprender

A las mujeres tutsi se las estereotipó y se las estigmatizó a causa de su género. El tabloide Kangura, de amplia circulación, les atribuyó de manera abusiva destrezas sexuales y caracterizó a las mujeres tutsis como una amenaza para la homogeneidad de la descendencia hutu. Descriptas como objetos de tentación para los hombres hutus, las mujeres tutsis fueron utilizadas como preludio al llamamiento por la unidad étnica hutu. Esta clase de fijación sexual sienta las bases para el odio étnico basado en una idea de lo femenino reducida a connotaciones puramente sexuales. Cuando se analiza esa idea desde la perspectiva de la imaginación ruandesa, surgen dos puntos en conflicto entrte sí.

El primero de estos puntos es el reconocimiento no tácito de que las mujeres tienen el poder de dar a luz. El segundo surge del término “Nyampinga”, que se refiere a las mujeres como ciudadanas privadas de identidad étnica. Al ser Ruanda una sociedad patriarcal, el linaje se transmite a través de los hombres.

El punto fundamental a clarificar radica en las contradicciones inherentes a la condición de Nyampinga. Si las mujeres no tuvieran etnia, no las habrían odiado tanto. ¿Cómo explicamos el miedo de ver a hombres hutus casándose con mujeres tutsis? ¿Cómo explicamos que a las mujeres hutus que se casaron con hombres tutsis se las llamó traidoras a la causa hutu y fueron violadas bajo el disfraz de una venganza política? El desafío al que ahora se enfrentan el pueblo y los líderes de Ruanda no es el de negar que existen grupos étnicos específicos sino más bien el de dejar de utilizar la etnia como fundamento de la discriminación y la exclusión.

El tema del VIH/SIDA también debe ser analizado teniendo en cuenta esta misma perspectiva: la de primero destruir a las mujeres para así aniquilar toda posible descendencia. En las mentes de quienes son responsables por el genocidio, la transmisión del VIH/SIDA fue un arma de tres puntas. Una mujer violada e infectada con el virus se convertía en una fuente potencial de transmisión para cualquier compañero sexual que pudiera tener en el futuro; ella luego daría a luz niñas/os cuyas posibilidades de sobrevivencia serían de casi cero; y eventualmente ella misma moriría, tras haber dejado a su paso una estela de muertes.

¿Respuestas?

La inclusión del VIH/SIDA como consecuencia de la violación cometida durante el genocidio cambia nuestra percepción de la justicia, dado que sin acceso al tratamiento las sobrevivientes están condenadas a morir. Aunque el precio mensual de los tratamientos antiretrovirales es 200 veces menor en 2004 (US$ 30) de lo que era en 1999 (US$ 6.000) esos tratamientos siguen estando fuera del alcance de las personas sin ingresos.

La mayoría de las mujeres que viven con VIH/SIDA son indigentes. El ingreso mensual de las que trabajan en la agricultura se estima en menos de US$ 10. El programa nacional de triple terapia actualmente tiene una capacidad máxima de 7.000 pacientes, lo que significa que la mayoría de las mujeres tienen pocas posibilidades de acceder a él.

Hay una necesidad urgente de establecer mecanismos para la justicia y la rehabilitación social dentro de este contexto social y económico. Estas mujeres se infectaron con el VIH precisamente en el marco del genocidio, y la naturaleza de ese acto (la infección) es inequívocamente criminal.

Estas víctimas condenan en forma unánime el hecho de que se les haya negado justicia. Estas mujeres han preguntado por qué el TPIR (Tribunal Penal Internacional para Ruanda) alimenta y cuida a los responsables del genocidio mientras a ellas se las deja morir ante la completa indiferencia del Tribunal.

Ellas han exigido que el TPIR le dedique más atención a los crímenes de género y a sus consecuencias. Las Reglas de Prueba y Procedimiento del TPIR lo autorizan a brindar rehabilitación física y psicológica a testigos y víctimas. Por lo tanto, estas mujeres piden que el Tribunal adopte una política acerca del acceso de víctimas y testigos a tratamientos antiretrovirales y cuidados relacionados.

Esta situación urgente debería ser también una preocupación para las organizaciones internacionales de solidaridad. Se necesita una estrategia más activa y coordinada para apoyar a las víctimas en la lucha contra el SIDA. Las víctimas de violación y VIH/SIDA tienen el derecho de prolongar su esperanza de vida mediante el acceso a tratamientos.

Este es el precio que debe pagarse para que la sobrevivencia tenga sentido. Este es el precio que debe pagarse para que las asociaciones de mujeres que atienden a víctimas de violación y a las infectadas con el VIH -como la Asociación Duhozanye, en Cyangugu- no se vean obligadas a repartir sus magros recursos entre los costos de internación y la compra de ataúdes. Sólo 22 de las 30 miembras fundadoras de la asociación están todavía con vida. El año pasado murieron ocho. Sí, fueron víctimas del SIDA pero, primero y por encima de todo, fueron víctimas de genocidio.

Extraída de LIBERTAS (Boletín de Derechos & Democracia) | Volumen 14 Número 02

 

El papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda

Comunicado de la Comisión de investigación ciudadana sobre el papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda.

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Tras la aparición de varios libros de carácter negacionista, la Comisión de investigación ciudadana sobre el papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda (C.E.C.) hace públicas las siguientes aclaraciones:

1 – La noción de “genocidio”, así como la de “complicidad de genocidio” aplicados en Ruanda y en los país fronterizos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 1994 no son asuntos subjetivos, de los que se pueda opinar. Estas clasificaciones se han definido por la jurisprudencia del Tribunal Penal Internacional por Ruanda (T.P.I.R.), basándose en los artículos 2 y 6.1 del Estatuto de este Tribunal, que creó el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ver la Resolución 955 del 8/11/1994; ver también la Convención por la prevención y la represión del crimen de genocidio del 9/12/1948).

2 – No es automáticamente un “genocidio” cualquier masacre que se haya cometido en Ruanda. Sólo constituye un genocidio los “actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso.”

3 – Cada vez que la cuestión se formula, el T.P.I.R. constata que se cometió un “genocidio” con los Tutsi ruandeses. No es por tanto posible replicar o dudar de la existencia de este genocidio.

4 – Ningún otro “grupo” ruandés a parte de los Tutsi fue víctima de actos que tenían por objetivo su destrucción “en tanto que tutsis”. En estas condiciones no es razonable, a nivel penal, sostener que ha habido otros genocidios en Ruanda.

5 – Nadie pretende que la República francesa haya compartido con algún gobierno ruandés la intención de destruir total o parcialmente el grupo formado por los Tutsi.
En derecho penal, para ser “cómplices” no es necesario que las autoridades francesas tuviesen esta intención. En efecto la “complicidad” no implica “la intención específica que tiene el autor principal de cometer el genocidio” (ver T.P.I.R.,, Juicio del 15/07/2004, asunto Ndindabizi). Hace falta -y con esto basta- que el cómplice tenga “al menos conocimiento de la intención general y específica del autor principal” (ver el mismo juicio).
Así pues, en el caso de Ruanda, las autoridades francesas tenían indiscutiblemente este conocimiento (ver las declaraciones del ministro francés de asuntos exteriores, el 15/05/1994 en la salida de un consejo de ministros europeos y también el 18 de mayo siguiente, en la Asamblea Nacional; ver también el informe de la comisión de información parlamentaria sobre Ruanda, capítulo VI, pp. 286 y siguientes).

6 – En base al artículo 6.1 del estatuto del T.P.I.R., alentar a la “preparación, planificación o ejecución” del “genocidio” es una forma de complicidad.
Así, se juzgó que “la presencia de una persona en posición de autoridad en un lugar donde se está cometiendo un crimen, o en un lugar donde se sabe que se cometen crímenes de forma regular, puede generar una aprobación… que se asemeja a la ayuda y a la incitación. No es la posición de autoridad la que es importante en sí misma, pero sí el efecto a la incitación que una persona en un cargo de autoridad pueda suscitar presenciando los acontecimientos” (ver el mismo juicio del 15/07/2004).
En derecho, por consiguiente, la “presencia” de militares franceses “en un lugar donde se está cometiendo un crimen o en un lugar donde se sabe que se cometen crímenes de forma regular” constituye una “complicidad”.

7 – Muchos testigos y documentos permiten desgraciadamente, fundamentar la sospecha de “complicidad” de las autoridades francesas, civiles y militares, por otros hechos aparte de la simple presencia.
Se trata, en particular, de la entrega de Tutsis a las Fuerzas Armadas Ruandesas (F.A.R.) y a las milicias, y especialmente de la ayuda militar, técnica, financiera y diplomática, aportada de 1990 al fin de agosto de 1994, a un aparato de estado que preparaba y después ejecutaba el genocidio (ver el informe de la C.E.C, L’horreur qui nous prend au visage,
Karthala 2005, pp. 420 y siguientes).

8 – La C.E.C. se reserva el derecho de publicar un informe complementario a partir de los elementos de información que continúa recogiendo desde marzo del 2004 sobre los diversos aspectos de la implicación francesa.

La Commission d’Enquête Citoyenne
www.enquete-citoyenne-rwanda.org