Consecuencias

El Flujo de Odio

La herencia de las misiones sobrevive – no simplemente en las enormes y hermosas iglesias que salpican las laderas, no solamente en el hecho de que el último arzobispo, Msgr. Vincent Nsengiyumva sirvió durante 15 años al comité central del partido dirigente, sino también en la forma en que la ideología Hamitica sostuvo el extremismo racista del régimen. Estos extremistas Hutu tomaron la hipotesis de ” la invasión etíope ” la dieron vuelta en la cara de los Tutsi, y les pidieron que volvieran “a casa. Un prominente ideólogo Hutu, León Mugesera (recientemente detenido en Canadá y probablemente acusado por  crímenes contra la humanidad), repetidamente incitada a los campesinos Hutu a enviar a los  Tutsi ” devuelta a Etiopía. Mostrando un desprecio por la geografía igual a su indiferencia por la historia, Mugesera impuso a sus seguidores que lanzaran a los Tutsi en el río Nyabarongo. La orden no fue tomada metafóricamente. En abril y Mayo pasado, quizás 40,000 cadáveres hicieron el viaje acústico al lago Victoria. En último 1992, Hassan Ngeze, el principal periodista de los extremistas (actualmente en Nairobi, Kenia), publicó el manifiesto extremista, ” los Diez Mandamientos Hutu. ” El Mandamiento numero dos dice que las mujeres Hutu son más hermosas y son mejores esposas y secretarias; él numero ocho ordena a los Hutu ” dejar de tener compasión de los Tutsi.”

La iglesia y el establecimiento político Belga niegan que la herencia de sus ideologías y política estén  trabajando en el contenido y el idioma de extremismo Hutu. Al contrario, muchos de sacerdotes belgas, académicos, y políticos permanecen estrechamente casados a la política Hutu y siguen apoyando la causa política de los extremistas Hutu con un fervor extraordinario. El europeo Internationale Democrate Chretien (IDC, relacionado con el Partido Democrático Cristiano), repetidamente aprobaba el programa del gobierno de Juvenal Habyarimana, declarando tan recientemente como 1992 que ” no hay ninguna alternativa al MRND [su partido].”

En octubre de 1994

El Senador belga el Doctor Jab Van Erps viajó a la oficina central de los extremistas en Zaire para coordinar reuniones con los hombres principalmente responsables del genocidio. Un académico en la Universidad Católica de Leuven, oponiéndose a un relato de que el genocidio ha sido planeado, repitió las propias palabras de los asesinos de masas cuando él describió la matanza como ” un genocidio de la gente ” montado en respuesta espontánea a la supuesta provocación del Frente Patriótico Rwandes. Sus palabras han sido repetidas fielmente en un sermón del obispo Arcil Nsengiyumva en el que el genocidio fue justificado tangencialmente como el medio de asegurar el gobierno mayoritario democrático. Igualmente firmes en su compromiso, con el extremismo Hutu –  igualándolo con el gobierno mayoritario y así “la democracia” en un sentido ordinario – están algunas de las misiones Protestantes, en particular aquellas activas en Burundi. Después del genocidio, algunos misioneros extranjeros repitieron la propaganda extremista, echando la culpa de la matanza entera a “la provocación” por los Tutsis. En una rueda de prensa sostenida después de ser evacuados a Europa, un grupo de Bautistas daneses que habían trabajado entre refugiados de Burundi estaban entre los que rechazaron culpar a los extremistas Hutu por el genocidio. (IH)

 

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