Protestas anti- fancesas en Ruanda

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Protestas anti-francesas en Ruanda tras las órdenes de arresto

afrol News, 23 de Noviembre de 2006 Después de que un juez francés publicara hoy la orden internacional de arresto para nueve colaboradores del presidente de Ruanda, Paul Kagame, acusados indirectamente de incitar el genocidio 1994, las protestas espontáneas han explotado hoy en Kigali. Los ruandeses todavía sospechan del papel crucial desempeñado por Francia en apoyar al régimen genocidia que derrocó Kagame, saliendo cada día a la luz nuevos detalles sucios.

Miles de ciudadanos salieron hoy a las calles de la capital de Ruanda, Kigali, tras conocerse que el juez francés Jean-Louis Bruguière había cumplido con sus amenazas de publicar las órdenes de arresto para algunos de los principales colaboradores del presidente Kagame. El juez Bruguière también acusa al propio presidente Kagame, pero no puede publicar una orden legal de arresto para un presidente titular, según la legislación francesa.El magistrado francés acusa al presidente Kagame y a sus colaboradores de derrocar el avión en el que viajaba, el 6 de abril de 1994, el entonces presidente ruandés Juvenal Habyarimana, su homólogo de Burundi y tres ciudadanos franceses. El “ataque terrorista” es considerado por muchos como la provocación que conllevó al genocidio en Ruanda, en el que murieron cerca de un millón de tutsis y hutus moderados.
Las acusaciones contra el presidente Kagame y sus nueve colaboradores son consideradas como una provocación indignante por la mayor parte de los ruandeses. Mientras que sus políticas actuales son polémicas, Kagame, entonces era el líder de la milicia que derrotó al régimen apoyado por Francia y que desencadenó el genocidio. Francia, por otra parte, ha dado impunidad a varios acusados de ser autores del genocidio.

La noticia de las ordenes de detención, por lo tanto, han provocado en Kigali un alboroto espontáneo en contra de Francia. Fuentes locales hablan de hasta 30.000 manifestantes, muchos de los cuales quemaban banderas francesas. Algunos manifestantes llevaban banderas en las que se podía leer: “Francia: deja de organizar un segundo genocidio”. A lo largo del día, muchos establecimientos comerciales y oficinas gubernamentales fueron cerrando para dejar a sus empleados participar en las manifestaciones.

También las reacciones oficiales en Ruanda acentúan el sentimiento de ultraje que se vive en el país. El ministro de Justicia de Ruanda, Tharcisse Karugarama, a principios de esta semana calificó las órdenes internacionales de arresto como “mera comedia política”, recordando las propias demandas legales de Ruanda presentadas contra Francia por su supuesta corresponsabilidad en el genocidio de 1994.

El presidente Kagame declarba ayer “que algún juez en Francia cuyo nombre no puedo pronunciar tiene algo decir sobre Rwanda – procesando a un presidente y a algunos oficiales del gobierno – es una basura”. Kagame insistió que, en su lugar, se debe iniciar un proceso judicial contra Francia y su papel al apoyar el régimen genocida.

Entre los ruandeses, hay una noción clara de que Francia apoyó de cierta manera a las milicias organizadas por el gobierno que realizaban el genocidio. Las informaciones y los análisis antifranceses han dominado durante mucho tiempo los medios ruandeses, y solamente ayer, la agencia de noticias ruandesa RNA presentaba un nuevo libro de Andrew Wallis, en el que se cita al anterior presidente francés, François Mitterrand, diciendo que “en países como ‘ese’, el genocidio no es tan importante”.

Francia, según el mismo libro, suministraba “secretamente ayuda militar, financiera y diplomática a los responsables del genocidio”. Ésta es también la visión oficial en Kigali, que el mes pasado creó una “comisión nacional independiente” para iniciar audiencias sobre la supuesta implicación francesa en el genocidio. Al finalizar las audiencias, la comisión va a determinarsi es necesario que Ruanda presente una acusación contra París ante el Tribunal Internacional de Justicia en
 

 

La Haya.
Pero las justicia internacional ya está cansada sobre la guerra diplomática entre Francia y Ruanda sobre las responsabilidades del genocidio. El Tribunal Internacional de Justicia ha indicado que no es el lugar indicado para tal pelea. También el Tribunal Internacional Criminal para Ruanda (ICTR), basado en Tanzania por la ONU para investigar el genocidio, enviaba esta semana un claro mensaje al juez Bruguière en Francia para decirle que no debía seguir “implicándose en cuestiones políticas”. Bruguière había indicado que el ICTR debía mirar el “caso” del presidente Kagame, dado que éste gozaba de inmunidad en Francia.

 

 

 

 

 

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Cascos azules y francia

TRIBUNA LIBRE. Cascos azules en Ruanda

VICENS FISAS

En vísperas de la intervención militar francesa en Ruanda, y casi dos meses después de que el secretario general de la ONU solicitara sin fortuna cascos azules para frenar la tremenda matanza, la polémica sobre esta decisión francesa y la reflexión sobre el distanciamiento que han tomado casi todo los estados respecto al reforzamiento de la Minuar, pone de nuevo sobre la mesa el problema del origen de los cascos azules que operan en un terreno conflictivo, una cuestión que ha causado graves problemas a los norteamericanos en Somalia, a los rusos en Bosnia y a los belgas en Ruanda, para señalar sólo los ejemplos más evidentes.

En el futuro, y en ausencia de unas fuerzas propias de Naciones Unidas que, precisamente por ser la ONU, sus miembros no tuvieran que identificarse como nacionales de tal o cual país, todas las operaciones de la ONU habrían de tener muy en cuenta este aspecto.

La lógica y nada fácil búsqueda de la universalidad y de la máxima participación de países en estas misiones, nunca debería estar reñida con la prudencia necesaria para no despertar temores fundados y recelos comprensibles, cuando algunas potencias se plantean enviar tropas a escenarios conflictivos, y muy especialmente a sus antiguas colonias.

Los cascos azules belgas tuvieron que retirarse completamente de Ruanda a las dos semanas de iniciarse la masacre, ante la hostilidad de una parte del pueblo ruandés, que los hacían responsables de haber participado en el atentado que costó la vida al presidente de Ruanda. Los civiles de origen belga también tuvieron problemas para desplazarse por el país, incluidos los de organizaciones humanitarias. Es evidente, en cualquier caso, que en una operación de este tipo no puede participar la antigua metrópoli, al menos de forma directa y a través de personal militar.

Pero los recelos han alcanzado también a Francia, potencia que siempre ha deseado relevar a Bélgica en la zona, y que a pesar de no haber tenido hasta la fecha cascos azules en Ruanda, ha decidido avanzarse a un tardío y vergonzante despliegue internacional, que se materializará tres o cuatro meses después de iniciarse la matanza, y quizá cuando ya no quede nadie vivo en Ruanda.

¿Motivos de este recelo? Francia se ha entendido muy bien con los militares ruandeses, corresponsables de la eliminación de decenas de miles de tutsis desde el pasado 6 de abril. Es lógico pensar cómo serán recibidos por esta gente cuando lleguen a Ruanda, y más teniendo en cuenta que una gran parte del territorio está en manos del FPR. Desde octubre de 1990, los franceses han mantenido un importante destacamento de militares en este pequeño país, prestando asistencia e instrucción al ejército y a la gendarmería. También les ha vendido armas y municiones, aunque en los últimos dos años Sudáfrica y Egipto también lo han hecho en cantidades notables.

Aunque es poco probable que, como ha asegurado el primer ministro francés, la operación se limite exclusivamente a las zonas fronterizas y no llegue al corazón del país, los problemas con que se encontrarán los militares franceses serán numerosos en muchos campos de refugiados, tanto de tutsis como de hutus, puesto que tendrán la obligación de detener a responsables de las matanzas y de apropiarse del abundante armamento existente en algunos de ellos. Somalia está demasiado cerca, en espacio y en el tiempo, para olvidar los errores cometidos primero por la Unitaf norteamericana y después por Unosom.

En Ruanda, la guerra no empezó el pasado mes de abril, sino mucho antes, y particularmente desde octubre de 1990, en que el FPR atacó el norte del país desde sus bases en Uganda, provocando miles de muertos y centenares de miles de desplazados y refugiados hutus, y destrozando una convivencia interétnica que, aunque fuese con dificultades, la mayor parte del país deseaba.

Los países que han estado apoyando a un ejército criminal y a políticos corruptos, que han pasado por alto las violaciones fronterizas de Uganda, que han desoído desde hace tres años las denuncias de los asesinatos colectivos perpetrados por el FPR en el norte de Ruanda, que no han entendido cómo se preparaba una nueva edición de limpieza étnica, en este caso de hutus y de tutsis, desde radio Muhabura y radio RTLM, es mejor que no envíen cascos azules. Más les valdría que elaboraran la lista de dictadores que continúan apoyando y de países a los que continúan exportando armamento.

Si rectifican a tiempo, en el futuro se ahorrarán tener que enviar cascos azules a situaciones conflictivas alimentadas por ellos mismos.

VICENS FISAS es investigador sobre desarme del Centro Unesco de Cataluña y autor de «El desafío de Naciones Unidas ante un mundo en crisis»

 

http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1994/06/24/opinion/17419.html

 

Cascos azules

Miles de muertos en un nuevo rebrote de la guerra civil entre tutsis y hutus en Ruanda

Estados Unidos y Canadá deciden evacuar a sus compatriotas en el país africano

LL. BASSETS / AGENCIAS – Bruselas / Kigali – 09/04/1994

 Las Naciones Unidas acaban de cosechar un nuevo y terrible fracaso en Ruanda, donde los 2.500 cascos azules desplegados para impedir la reanudación de la guerra civil no han podido impedir que se desate una espiral en loquecedora de crímenes y pillajes. Diez sol dados belgas, 22 religiosos, numerosos nativos que trabajaban como cooperantes, la entera clase política ruandesa y casi todas las personalidades de la oposición democrática han sido asesinados. El país se halla sumido en el caos más absoluto. Según la Cruz Roja y Médicos sin Fronteras, los muertos son ya varios miles. Sin embargo, el Consejo de Seguridad anunció ayer que se había logrado un alto el fuego entre las facciones en lucha y el establecimiento de un Gobierno interino.

El Consejo de Seguridad estudiaba ayer las propuestas de secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, de reforzar los cascos azules en la zona y evacuar a los extranjeros en la zona. La fuerza de las Naciones Unidas está compuesta por soldados de Ghana, Bangladesh y Bélgica, estos últimos en número de 450, y se encuentra desplegada desde marzo de 1993. Estados Unidos ordenó ayer a sus ciudadanos que abandonen Ruanda y puso en práctica planes para proceder a su evacuación. Canadá adoptó la misma medida.Bélgica, el país que cuenta con mayor número de residentes extranjeros en Ruanda, y Francia, se preparaban también ayer para evacuar a los civiles, incluso mediante una acción militar de urgencia. Un Boeing 737 de Sabena, las líneas aéreas belgas, salió a mediodía hacia Entebbe, en la vecina Uganda, con el objetivo de establecer un puente aéreo para recoger a la población civil. Ochocientos paracaidistas se hallaban preparados para despegar, a la espera de órdenes del Gobierno belga, que mantuvo ayer una sesión de urgencia. Unos 1.500 belgas, en su mayoría cooperantes, viven en el pequeño país centroafricano.

Un suboficial francés y su esposa fueron asesinados ayer en su casa en Kigali, según Radio France Internacional. Sus muertes se suman a las de diez cascos azules belgas, que acompañaban a la también asesinada primera ministra Agathe Uwilingiyimana, eliminados el jueves en los primeros enfrentamientos. Otro casco azul se halla desaparecido.

Los combates, que empezaron en la capital tras el asesinato de los presidentes de Burundi y Ruanda, el pasado miércoles, se han extendido a otras ciudades. Aunque los combates tienen como protagonistas a las fuerzas del Frente Patriótico de Ruanda (FPR), pertenecientes a la etnia tutsi, por un lado, y de la guardia presidencial, de la etnia hutu, por el otro, se acompañan de numerosos ajustes de cuentas y matanzas de civiles. Ambas fuerzas se hallan fuertemente armadas y cuentan con artillería pesada, que ayer estuvo en acción en la capital, Kigali. Un delegado local de la Cruz Roja habló ayer de que los muertos “no son varios centenares, sino varios miles”.Desaparece la élite política

Las fuerzas rebeldes tutsis, 600 soldados muy bien pertrechados y entrenados, se hallaban acantonadas cerca del Parlamento, separadas del Ejército gubernamental por los cascos azules. Tras la muerte del presidente, su guardia presidencial se ha lanzado a la caza de los partidarios de la transición democrática, mientras las fuerzas tutsis se ponían de nuevo en acción.

La entera élite política de Ruanda ha desaparecido en pocas horas, víctima de las ejecuciones sumarias. Los asesinatos se han perpetrado sistemáticamente, a partir de listas previamente preparadas por los militares, que han ido a buscar a las víctimas a sus domicilios. Numerosos ciudadanos ruandeses que trabajaban como colaboradores de organismos internacionales han sido asesinados. La violencia se ha dirigido también contra los religiosos locales, entre los que ya se cuentan 22 víctimas.

Radio Mil Colinas, inspirada en los sectores hutu más autoritarios, lleva haciendo campaña contra Bélgica desde hace meses, respondiendo a los puntos de vista de la guardia presidencial, contraria a la presencia de cascos azules. No es por tanto extraño que el comandante del contingente belga asegurara ayer que no considera necesaria la presencia de más tropas para asegurar la evacuación de civiles.

Hay calma total en Burundi, donde la población se halla aterrorizada por los acontecimientos de Ruanda y por la desaparición de su presidente, la segunda en medio año. El anterior, Melchior Ndadaye, fue asesinado el 21 de octubre pasado y le sucedió el fallecido Cyprien Ntaryamira.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/RUANDA/BURUNDI/CANADa/ESTADOS_UNIDOS/RUANDA/BeLGICA/FRANCIA/ORGANIZACIoN_DE_LAS_NACIONES_UNIDAS_/ONU/GUERRAS_eTNICAS_ENTRE_HUTUS_Y_TUTSIS_/GRANDES_LAGOS_/_aFRICA/elpepiint/19940409elpepiint_16/Tes/

El papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda

Comunicado de la Comisión de investigación ciudadana sobre el papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda.

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Tras la aparición de varios libros de carácter negacionista, la Comisión de investigación ciudadana sobre el papel de Francia en el genocidio de los Tutsi en Ruanda (C.E.C.) hace públicas las siguientes aclaraciones:

1 – La noción de “genocidio”, así como la de “complicidad de genocidio” aplicados en Ruanda y en los país fronterizos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 1994 no son asuntos subjetivos, de los que se pueda opinar. Estas clasificaciones se han definido por la jurisprudencia del Tribunal Penal Internacional por Ruanda (T.P.I.R.), basándose en los artículos 2 y 6.1 del Estatuto de este Tribunal, que creó el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ver la Resolución 955 del 8/11/1994; ver también la Convención por la prevención y la represión del crimen de genocidio del 9/12/1948).

2 – No es automáticamente un “genocidio” cualquier masacre que se haya cometido en Ruanda. Sólo constituye un genocidio los “actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso.”

3 – Cada vez que la cuestión se formula, el T.P.I.R. constata que se cometió un “genocidio” con los Tutsi ruandeses. No es por tanto posible replicar o dudar de la existencia de este genocidio.

4 – Ningún otro “grupo” ruandés a parte de los Tutsi fue víctima de actos que tenían por objetivo su destrucción “en tanto que tutsis”. En estas condiciones no es razonable, a nivel penal, sostener que ha habido otros genocidios en Ruanda.

5 – Nadie pretende que la República francesa haya compartido con algún gobierno ruandés la intención de destruir total o parcialmente el grupo formado por los Tutsi.
En derecho penal, para ser “cómplices” no es necesario que las autoridades francesas tuviesen esta intención. En efecto la “complicidad” no implica “la intención específica que tiene el autor principal de cometer el genocidio” (ver T.P.I.R.,, Juicio del 15/07/2004, asunto Ndindabizi). Hace falta -y con esto basta- que el cómplice tenga “al menos conocimiento de la intención general y específica del autor principal” (ver el mismo juicio).
Así pues, en el caso de Ruanda, las autoridades francesas tenían indiscutiblemente este conocimiento (ver las declaraciones del ministro francés de asuntos exteriores, el 15/05/1994 en la salida de un consejo de ministros europeos y también el 18 de mayo siguiente, en la Asamblea Nacional; ver también el informe de la comisión de información parlamentaria sobre Ruanda, capítulo VI, pp. 286 y siguientes).

6 – En base al artículo 6.1 del estatuto del T.P.I.R., alentar a la “preparación, planificación o ejecución” del “genocidio” es una forma de complicidad.
Así, se juzgó que “la presencia de una persona en posición de autoridad en un lugar donde se está cometiendo un crimen, o en un lugar donde se sabe que se cometen crímenes de forma regular, puede generar una aprobación… que se asemeja a la ayuda y a la incitación. No es la posición de autoridad la que es importante en sí misma, pero sí el efecto a la incitación que una persona en un cargo de autoridad pueda suscitar presenciando los acontecimientos” (ver el mismo juicio del 15/07/2004).
En derecho, por consiguiente, la “presencia” de militares franceses “en un lugar donde se está cometiendo un crimen o en un lugar donde se sabe que se cometen crímenes de forma regular” constituye una “complicidad”.

7 – Muchos testigos y documentos permiten desgraciadamente, fundamentar la sospecha de “complicidad” de las autoridades francesas, civiles y militares, por otros hechos aparte de la simple presencia.
Se trata, en particular, de la entrega de Tutsis a las Fuerzas Armadas Ruandesas (F.A.R.) y a las milicias, y especialmente de la ayuda militar, técnica, financiera y diplomática, aportada de 1990 al fin de agosto de 1994, a un aparato de estado que preparaba y después ejecutaba el genocidio (ver el informe de la C.E.C, L’horreur qui nous prend au visage,
Karthala 2005, pp. 420 y siguientes).

8 – La C.E.C. se reserva el derecho de publicar un informe complementario a partir de los elementos de información que continúa recogiendo desde marzo del 2004 sobre los diversos aspectos de la implicación francesa.

La Commission d’Enquête Citoyenne
www.enquete-citoyenne-rwanda.org