Un General ante 800.000 muertos. Roméo Dallaire

Fue testigo de excepción del genocidio de Ruanda de hace 10 años. El general canadiense Roméo Dallaire dirigía las tropas de paz de la ONU, pero su misión se convirtió en una pesadilla de 800.000 muertos. Ahora publica un libro contando cómo el mundo cerró los ojos a la masacre…

Por Sol Alameda
02/11/2004:
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Asistió a la mayor masacre del siglo después del holocausto nazi

        En Quebec fantaseó un poco. La ONU le ofrecía una misión de paz y él quería saber cómo eran esa clase de operaciones después de la guerra fría. Se imaginó de niño jugando con sus soldados de plomo sobre la alfombra. Incluso esa visión le duró tras llegar a Ruanda, un país que no sabía dónde situar y del que le gustaron los horizontes que se perdían entre montañas azules, el verde intenso, los lagos… Todo era hermoso, primitivo, y él iba a garantizar, con su mandato de la ONU, que el tratado de paz recién firmado entre dos fuerzas combatientes, los tutsis y los hutus, se pusiera en marcha, formaran un Gobierno transitorio y se celebraran elecciones. En vez de eso, asistió a la mayor masacre del siglo pasado tras el holocausto nazi. Vio muertos hasta vomitar. Supo que 800.000 tutsis eran masacrados sin poder hacer nada, y que tres millones de refugiados y heridos vagaban por los senderos de la región mientras los cadáveres flotaban en los ríos y en el lago Victoria. J’ai serré la main du diable (Yo he estrechado la mano del diablo) es el libro donde lo cuenta. Al principio escribió 2.000 páginas, que finalmente han quedado reducidas a 700. Su testimonio es un minucioso informe de cómo actuó la ONU, de qué manera las grandes naciones se encogieron de hombros ante una tragedia inmensa; de cómo los intereses particulares de algunos países se abrían paso chapoteando entre la sangre de los africanos.

A punto de enloquecer

        Roméo Dallaire tiene los ojos muy azules; un hoyuelo en la barbilla, como Michael Douglas; es alto y fuerte; es decir, tiene la pinta de un militar prototipo, de esos que podrían protagonizar un anuncio de «Venga usted a enrolarse en nuestras fuerzas armadas». Pero también encarna esas virtudes del buen militar que algunos imaginan que pueden desarrollar al entrar en la milicia o que se leen en las novelas. Es valeroso, defensor de los débiles, honrado, sincero. Y sensible. Todo eso, como a veces también pasa con los sueños, le ha costado muy caro. Al regresar de Ruanda enfermó de tal modo que durante años ha permanecido como un zombi. Ha intentado suicidarse varias veces. Ha odiado el silencio, que se le llenaba de cuerpos mutilados y mujeres violadas. Sólo resistía vivir sumido en medio de un ruido ensordecedor. Finalmente escribió su libro, y ahora se dedica a contar, a quien quiera escucharle, lo que ocurrió en Ruanda en 1993 y 1994.

 

Lo primero que aparece en su libro es la sorpresa que le produjo entrar en el departamento de operaciones de Naciones Unidas para mantener la paz, en Nueva York, la DOMP. Era una oficina donde nada funcionaba, sin un lugar donde ponerse a trabajar.

        Sí. Todo era escaso. La Unicef o el Alto Comisionado para los Refugiados estaban mucho mejor dotados. Había oído comentar que ese departamento estaba formado por personas que trabajaban lo mínimo, a quienes nunca se hallaba en el puesto de trabajo en caso de emergencia. Vi que la actitud era negativa, y las injerencias del departamento de asuntos políticos, constantes. Me resultaba imposible coordinar una reunión para organizar la misión que se me había encomendado. Descubrí que existía toda una cultura de guardarse la información, porque la información es poder. Nadie me decía nada. Ni siquiera me dijeron que la ONU había estado presente en la firma del alto el fuego.

Llegó a Ruanda, en octubre de 1993, con un mapa turístico del país que le dieron en la ONU, y al mando de una misión que desde el principio consideró insuficiente para el trabajo ques debía realizar. ¿Por qué aceptó tanta rebaja como se le fue imponiendo?

        Me dijeron que la misión debía ser reducida en cuanto a efectivos, y costar lo menos posible. Si no, nunca sería aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU. De todos modos pensé que sería suficiente, que podría ampliarse más adelante… Luego comprendería que al enviar la misión de paz a Ruanda no se trataba de responder a las exigencias de la situación, sino de evaluar estas exigencias en función de los recursos limitados que teníamos. Es decir, de pronto me encontré con un problema moral entre las manos.

¿Fue ingenuo?

        Debía trabajar con una opción y pensaba que era razonablemente viable, aunque la reducción de efectivos a 2.260 soldados implicaba más riesgo. Pero estaba ilusionado, iba a llevar la paz a Ruanda. Luego, cuando todo se complicó, era tarde, pero un soldado no abandona a su tropa.

Cuando fue a Addis Abeba para reunirse con una comisión económica de la ONU que valoraba la situación en Ruanda, cuenta que de pronto, en medio de África, le pareció estar en Ginebra.

        Nunca había visto tantos Mercedes aparcados. Los funcionarios llevaban ropa hecha a medida, mientras la pobreza les rodeaba. La verdad es que el cinismo de esa gente me heló la sangre. Alguien dijo, no sé si allí o en otro lugar, que en Ruanda no había materias primas, que no era un lugar estratégico, que sólo había gente. En Kigali, la capital, los diplomáticos se reunían en cócteles. y nunca conseguí que compartieran conmigo lo que sabían. Tampoco lo hacían los principales políticos de los partidos que debían participar en la formación de un Gobierno de transición para preparar elecciones.

Su libro se llama ‘Jlai serré la main du diable’ (‘Yo estreché la mano del diablo’). ¿Sabe cuándo lo hizo por primera vez?

         Sí, cuando visitaba y hablaba con esos políticos ruandeses sin saber que algunos de ellos eran los hombres que llevarían a cabo el genocidio. Mientras yo trataba de evaluar la situación junto a ellos, ellos me estaban tomando la medida. Resulta que los partidarios de la línea dura, dentro de los hutus, entre los que había gente del Gobierno provisional y del Ejército, habían comprendido muy bien que Occidente estaba obsesionado por Yugoslavia y por la reducción de sus fuerzas militares en misiones internacionales; que no querían implicarse en el centro de África. Puede que los extremistas nos tomaran, a mí incluido, por unos imbéciles. Yo podía suponer que Occidente no quería consagrar muchos recursos para asegurarse un papel de policía planetario, pero ellos tenían la certeza de que era así. Nos conocían mejor que nosotros a ellos. Cuando prendieron a diez soldados belgas, acusándoles falsamente de haber derribado el avión presidencial, y los mataron, yo me pregunté cómo reaccionaría la comunidad internacional, si me daría más apoyo para parar la locura que iba a desencadenarse o si, como en Somalia, la ONU utilizaría esas muertes como excusa para huir. Ellos, en cambio, sabían que los belgas se retirarían unilateralmente del país y que eso iba a ser un factor determinante para el resto de mi misión. Los mismos oficiales belgas no entendían por qué les sacaban del país cuando más necesarios eran. Ése es el momento que los radicales ruandeses están esperando para iniciar la masacre. Ellos saben que es el momento.

¿Por qué los extremistas hutus sabían antes que usted lo que la ONU decidía?

        Tenían su propio embajador en Naciones Unidas. Como la representación de los países se hace por rotación, su embajador estaba por casualidad en el consejo en ese momento. O sea, que recibían todas las informaciones sobre las negociaciones, las discusiones, tenían acceso a todo lo que pasaba. Pero lo peor es que cuando el consejo se dio cuenta de que se estaba produciendo una destrucción masiva de seres humanos, no echaron al embajador que representaba a los extremistas; lo dejaron seguir en su puesto. A pesar de que varios representantes querían que se fuera, los peces gordos se negaron para no sentar un precedente… Ni siquiera para detener un genocidio se quería sentar un precedente. Ruanda seguía siendo un país soberano, aunque se violara, se exterminara y se cometieran crímenes contra la humanidad.

En Naciones Unidas rechazan una y otra vez todas sus propuestas de actuar, con el argumento de que los ruandeses deben ser dueños de su futuro. incluso cuando pide permiso para decir que la ONU apoya a los moderados de las dos etnias, tutsis y hutus, le contestan que ni hablar, que es una injerencia. Mientras el Consejo de Seguridad se manifiesta de ese modo, en Ruanda hay asesores franceses, belgas, alemanes. Y el jefe del movimiento FPR, de los tutsis, le dice que su ejército estuvo a punto de ganar la guerra contra los hutus, pero que las tropas francesas lo impidieron. Muchas veces se queja y se pregunta si es la indiferencia lo que impide que se pare la matanza o si hay algún tipo de interés por parte de esas naciones. ¿Ya sabe qué era?

        Las dos cosas. Los que podían intervenir, después de la derrota de los norteamericanos en Somalia, donde hubo 18 muertos, decidieron que abandonaban la misión. Si no había un valor estratégico en un país –por su situación geográfica o sus recursos, como diamantes o petróleo–, no intervendrían. Es una decisión de los grandes países. Y los países de media potencia, que no tienen capacidad estratégica, dijeron simplemente que el riesgo era demasiado grande y decidieron dejar las cosas como estaban. Así entendí que el negro africano, por sí mismo, no tiene ningún valor para las grandes potencias. Ahora vemos que tienen misiones los británicos en Sierra Leona y los franceses en Costa de Marfil. Pero el Congo está en plena destrucción y nadie quiere intervenir.

Pero si no les interesaba, ¿por qué los franceses impedían que ganaran la guerra los tutsis?

        Los franceses se mueven en la zona por la llamada francophonie, por el orgullo de controlar. E invariablemente ayudan a los hutus. Enseguida comprobé asombrado que tanto franceses como belgas y alemanes tenían allí consejeros a docenas. Ellos sí sabían lo que pasaba, pero ninguno proporcionaba a la ONU, es decir, a mí, su representante., la información que poseían. Y al mismo tiempo, esos países que estaban en el Consejo de Seguridad tampoco dejaban a la ONU, a mí, montar mi propia unidad de información, porque, decían, el mandato no contemplaba eso. Incluso cuando tuve constancia de que se pasaban armas de contrabando a través de la frontera de Uganda y pedí permiso para buscarlas, me contestaron que no.

Kofi Annan estaba al mando, junto a otros dos, era un triunvirato, de la organización de la ONU para la paz. ¿A él lo salva?

        Yo ni salvo ni condeno. Me limito a contar lo que sucedió. Lo que vi.

La masacre, los asesinatos de tutsis con machete, comienza en marzo de 1993. Entonces empieza a actuar lo que usted llama ‘Tercera Fuerza’. ¿Qué es la ‘Tercera Fuerza’?

        Sí, y aparecen los cadáveres flotando en los ríos y en el lago Victoria. Desde Burundi, donde había habido un golpe de Estado, llegaban miles de refugiados; 300.000 en unos días. La Tercera Fuerza no es algo que se improvisa o que surge de modo espontáneo. Fue organizada durante meses. El partido hutu, extremista, estuvo entrenando a grupos de jóvenes desde hacía tiempo. No es algo que surge. Se trata de un método, de un plan ideado para exterminar a los tutsis. Son escuadrones de la muerte a los que enseñan el uso de armas y la forma de asesinar. Todo está organizado, los espías extremistas están infiltrados en la armada gubernamental, en las fuerzas de la ONU. Mientras, la radio lleva emitiendo mensajes racistas durante meses. Sólo se espera una señal para empezar a matar a los tutsis y los hutus moderados.

De todas las atrocidades que vio, ¿cuáles le han perseguido más después?

        Las escenas de violaciones. Les introducían palos y botellas que rompían; les cortaban los pechos. Todas esas escenas con mujeres, para mí, con mi cultura, me parecían lo peor que se puede imaginar. Aun muertas, veías en los ojos de esas mujeres el horror y el sufrimiento, la indignidad que habían padecido. Muchas veces mataban a los niños delante de sus padres, les cortaban las extremidades y los órganos genitales, y les dejaban desangrarse. Luego también mataban a los padres. Había gente que pagaba para que les pegaran un tiro en vez de ser matados con machete. Pagar por cómo morir…

Cuenta en el libro algo sorprendente: que algunos extremistas que dirigían las masacres se habían educado en Occidente. ¿Para qué sirve la educación?

        Es cierto. El extremista, o el africano que está en la estructura política de élite, es una persona muy bien educada, estudia en las mismas escuelas que nosotros y conoce muy bien la política internacional, cómo llevar su país, cómo manipular los medios de comunicación. Están extraordinariamente bien formados intelectualmente. El problema es cómo se les puede inculcar el sentido del humanismo, el respeto de los derechos humanos… Por ejemplo, uno de los jefes de los extremistas estaba en Canadá durante las crisis entre Quebec y Canadá, y pudo ver cómo actuábamos nosotros. Simplemente con la educación no se puede garantizar que toda su historia y su pasado se eliminen. Pero hay que trabajar en ese sentido. El hijo de Habyarimana (jefe extremista hutu) estaba en el colegio con mi hijo en Quebec, en 1994.

Después de su experiencia en Ruanda, ¿ha perdido la fe en la humanidad?

        Para nada. Soy optimista porque si no lo fuera, estaría muerto. Pero es un optimismo que he adquirido con los años, cuando me he dado cuenta de que todo esto sólo puede cambiar con mucho tiempo, con muchos esfuerzos individuales; quizá necesitemos siglos. Yo creo que con los movimientos de los derechos humanos, con la implicación cada vez mayor de las ONG, con la creación de instituciones como la Corte Penal Internacional, pienso que tal vez dentro de dos o tres siglos dejaremos de autodestruirnos por nuestras diferencias. Y creo que tardará sólo tres siglos si trabajamos duramente. Porque si no, ni siquiera entonces lo lograremos. Pero un día todos los hombres serán tratados con dignidad y serenidad, y sus hijos tendrán la posibilidad de recibir educación y podrán seguir avanzando. Pero eso pasará cuando el 20% de los países desarrollados ofrezca los recursos necesarios para que el 80% que sigue en el barro y el sufrimiento alcance un nivel de dignidad y respeto.

Usted es de Quebec, pero después de haber visto lo sucedido en Ruanda ha dejado de ser nacionalista.

        Lo que impide que la humanidad avance es la soberanía y el nacionalismo. Porque la soberanía ha sido lo que los países han utilizado para no acabar con los regímenes autoritarios. En nombre de la soberanía, usándola como excusa, se puede justificar el racismo y se hacen cosas espantosas. El nacionalismo es una espada que corta por los dos lados. Es bueno para dar ánimos a los ciudadanos, para enaltecer, pero cuando se utiliza como arma política se identifican las diferencias que aseguran que la gente es diferente y que deben defender esa diferencia. Y en este contexto la humanidad no avanza. El racismo no es otra cosa que considerar que hay seres humanos que no son tan humanos como nosotros, lo cual significa que no somos todos iguales. Yo lo que digo es que somos todos iguales.

Una de las personas que peor quedan retratadas en su libro es el enviado personal del entonces secretario general de Naciones Unidas, Butros Butros-Gali.

        Se cruzó de brazos, no actuó ni me dejó hacerlo. Decía que no había que comprometer el proceso político. Incluso llegó a cambiar uno de mis informes y a escribir que todo progresaba, lenta pero constantemente.

Otro momento de gran enfado suyo se produce cuando se presenta uno de los fundadores de Médicos Sin Fronteras para llevarse huérfanos a Francia, porque, dijo, la opinión pública francesa estaba consternada con lo que ocurría en Ruanda.

        Sí. Le solté muy enfadado que lo que quería era calmar las conciencias… Llegó rodeado de periodistas. Él mismo volvió más tarde, ya con mandato de la ONU, para establecer una zona de seguridad. Era una actitud muy hipócrita, porque yo sabía que los franceses estaban al corriente de que sus aliados eran los responsables de las masacres.

¿Cuánto costó que la ONU aceptara denominar genocidio lo que ocurría en Ruanda?

        Los norteamericanos fueron los que se opusieron con más fuerza. Se negaban a que se usara ese término. Yo me preguntaba qué diferencia había entre lo que estaba ocurriendo allí y lo que hicieron los nazis en Alemania. No podía entender que después de que los occidentales dijeran tantas veces que eso no podía volver a pasar ocurriera de nuevo. Por lo visto, nos estábamos refiriendo a los blancos, pero no a los negros. La ONG OXFAM fue la primera en usar la palabra genocidio. Yo lo consulté a Nueva York, y nadie me respondió jamás. Pero nunca pude imaginar la controversia que iba a producirse por ese motivo. A mí siempre me pareció la palabra exacta y comencé a usarla.

Después de leer su libro, la ONU se muestra como algo ineficaz.

        El genocidio ruandés es la prueba de la incapacidad de la humanidad para atender a la llamada de un pueblo en peligro. La ONU sólo es un símbolo de que la comunidad internacional ha fracasado, de que no tiene la voluntad política ni los medios materiales necesarios para impedir la tragedia. Pero las potencias mundiales desgraciadamente no han cambiado desde Ruanda. Hace falta una voluntad inflexible y los medios precisos para pasar del siglo XX de los genocidios al siglo del respeto a la humanidad. Para ello, la ONU debe renacer, cosa que los burócratas o el secretario general no pueden hacer solos. Los países miembros deben pensarse su papel. Si no, la esperanza de acceder a una nueva edad de la humanidad morirá. Sé que una ONU fuerte e independiente no le interesa a nadie. Ni con una reputación envidiable. Quieren que sea débil para poder culparla de sus fracasos. Pero la necesitamos y hay que luchar por transformarla. Está debilitada porque los cinco países permanentes, y sobre todo los norteamericanos, la quieren así. Ya empieza a ser hora de que las potencias medias (como España, Canadá, Italia … ) tomemos nuestras responsabilidades y demostremos a los grandes de Naciones Unidas que se pueden resolver los problemas (como Irak) de otro modo. Yo no creo en las coaliciones conducidas por las grandes potencias. Porque no son transparentes. Sinceramente, sólo les mueven los intereses. Pero en Naciones Unidas todavía hay suficientes personas que creen en la humanidad y hay que apoyarlas.

¿Tuvo presiones para no publicar este libro?

        Ninguna presión en el contexto diplomático. Lo que sí me pidieron es que me esperara hasta después de testificar en el Tribunal Internacional de crímenes contra la humanidad en Ruanda.

¿Cómo fue su vida después de Ruanda?

        Regresé a Canadá, me hicieron comandante adjunto del Ejército, di muchas conferencias sobre Ruanda. Después de unos años empecé a decaer, necesitaba dormir. Estaba lleno de imágenes de Ruanda y en 1998 me sentía completamente aplastado. Fui a testificar, pero cuando regresé estaba tan cansado emocionalmente que no pude trabajar durante seis meses. Después volví a trabajar. Los médicos, al cabo de un año, dijeron que no avanzaba en mi terapia porque estaba todavía demasiado implicado con Ruanda y que mi objetivo era suicidarme trabajando. No podía ir al dormitorio porque el silencio era enorme y me resultaba insoportable; me quedaba en mi trabajo. En casa me caía de cansancio en el sofá, pero necesitaba siempre mucho ruido a mi alrededor. Todas aquellas imágenes me venían a la mente. En abril de 2000 me licenciaron de las fuerzas armadas.

Creo que pensó en el suicidio.

        Lo intenté varias veces. Y si no lo conseguí fue porque no me dejaron solo. Siempre venía alguien. Sufría de una herida que siempre ha estado considerada como no honorable. Una herida en el brazo es honorable, pero una herida en la cabeza, entre las orejas, no lo es; en las estructuras militares se es valiente o se es cobarde. No se entiende el traumatismo que daña el cerebro y que nos imposibilita para continuar porque hemos perdido la confianza, la capacidad de concentración, porque no podemos seguir. Ha sucedido en todas las guerras. Y hay que ocuparse de esos soldados heridos. A nosotros, en Canadá, se nos considera como veteranos heridos igual que a los que han perdido un brazo, y recibimos compensaciones y tratamientos. Pero hemos luchado ocho años para lograr ese derecho.

¿Cómo se encuentra ahora?

        El libro está escrito, la historia está ahí. Fui al tribunal a presentar mis informaciones contra el diablo. Estoy aliviado y vivo un poco como una persona diabética, que necesita tomar insulina todos los días para estar en un estado normal. Yo tomo unas cuantas pastillas al día para estar, digamos, normal. Pero estoy herido…

Cuando dejó Ruanda, ¿fue a pedir explicaciones a alguien?

        No, lo que hice fue escribir un informe detallado sobre las lecciones aprendidas y los puntos que yo consideraba como errores. Después formó parte del informe Brahimi, que es un informe sobre reformas de los oficios de la paz. Nunca fui a buscar culpables, yo ya tenía mis ideas al respecto: quién tenía responsabilidades, quién tomó decisiones. Viví con eso y seguí trabajando en mi casa. Por eso tardé siete años en empezar el libro y luego tres más en escribirlo.

Y ahora va por el mundo contándolo…

        Sí, ya lo he hecho en EE UU y en el Reino Unido. Doy muchas conferencias a los militares, a ONG y a estructuras gubernamentales.

General, ¿usted sabe por qué mataban con machete en vez de disparos? Un escritor y periodista polaco, Kapuscinski, cuenta en uno de sus libros, ‘Ébano’, que lo del machete se hacía para que todo el mundo estuviera involucrado en el crimen, con las manos manchadas de sangre…

        Creo que eso es un poco de imaginación. Los extremistas asustaban a las personas a través de la radio, la radio era la voz de Dios, y la voz de Dios les decía que mataran con el machete, porque las balas son muy caras y las reservaban para luchar. Los machetes venían de China. No distribuyeron armas de fuego hasta un mes antes del principio de la guerra. La gente allí es muy hábil con el machete; es un instrumento de la agricultura. Les pareció la solución ideal. Así que usaban el machete o un palo pequeño con algo así (dibuja un pequeño pico) en el extremo, que sirve para excavar en la tierra, y los clavaban en la cabeza y abrían los cráneos

Kofi Annan

Hay críticos recalcitrantes que han despreciado a Kofi Annan porque creen que tiene las manos manchadas de sangre ruandesa. Su desdén no ha disminuido con los años. Se opusieron a su segundo mandato como secretario general, a la concesión del Premio Nobel de la Paz, y han venido exigiendo continuamente su dimisión.

Un grupo de supervivientes ruandeses escribió a Annan en 1998 que él tenía una grave responsabilidad por las horribles masacres

El genocidio de Ruanda no fue una simple lucha entre el bien y el mal. Su génesis y su historia son confusas y complejas, igual que el modo de actuar de Naciones Unidas

Partidarios de la guerra no querían que se llevara el tema a la ONU. Cuando se vieron obligados a hacerlo, trataron a Naciones Unidas sólo como una fuente posible de validación

El discurso dejó claro que la Administración de Bush estaba preparada para la guerra, aunque Annan siguió encontrando dos esperanzadoras señales de paz

Nat Hentoff, columnista que suele abogar por los derechos humanos, dijo en 2001 que era un “hecho claro” que “Mr. Annan, cuando estuvo al frente del departamento de misiones de pacificación de Naciones Unidas, podría haber evitado la matanza de ochocientos mil hutus y sus simpatizantes en Ruanda en 1994”. Un grupo de supervivientes ruandeses escribió a Annan en 1998 que él tenía una grave responsabilidad por las horribles masacres. Una demanda promovida en 2001 por dos investigadores daneses denunció a Annan por “haber fallado gravemente a las víctimas”.

La crítica más contundente y sutil se debe a Philip Gourevitch, actualmente editor de The Paris Review, autor de varios artículos en el prestigioso The New Yorker centrados en Annan como malo de la película. Gourervitch echa en cara a Annan no haber dado la voz de alarma al recibir un telegrama del comandante militar de Naciones Unidas en la zona advirtiendo del inminente genocidio de los tutsis en Ruanda. Gourevitch desprecia el argumento de que habría dado igual desde el momento en que el Consejo de Seguridad, dirigido por Estados Unidos, no habría hecho nada. En un artículo de The New Yorker en 2003, Gourevitch escribió: “Aun cuando la decisión de Annan de guardarse para sí la advertencia de su comandante militar no causara un daño considerable -lo cual es mucho conceder-, es incuestionable que no equivocarse es muy distinto de acertar… ¿Y qué decir de la convicción de Annan de que no habría servido de nada dar la voz de alarma meses antes? ¿Cómo lo sabe si ni siquiera lo intentó?

No hay duda de que Kofi Annan se siente culpable con respecto a Ruanda. Como Juan Antonio Yáñez Barnuevo, embajador español ante Naciones Unidas, dijo recientemente: “La experiencia de Ruanda le afectó profundamente. Aquel telegrama debería haber alertado al Consejo de Seguridad, aunque no estoy seguro de que hubiera actuado. Cuando ahora se refiere al genocidio, se emociona mucho. Siente en lo más hondo la experiencia de Ruanda, y la siente con culpabilidad”. Yáñez Barnuevo expresó así su comprensión, no desprecio.

El propio Annan ha aceptado la conclusión de una comisión independiente en el sentido de que su departamento de misiones de pacificación, Naciones Unidas como tal y los Gobiernos de los Estados miembros del Consejo de Seguridad fallaron durante la crisis. Está continuamente dándole vueltas a ese fracaso. Lo dijo en una entrevista en el programa Frontline de la cadena PBS en 2004: “Fue una experiencia muy dolorosa y traumática para mí y creo que, en cierto sentido, para Naciones Unidas. No es algo que pueda olvidarse. Es una experiencia que, una vez vivida, forma parte de ti, de tu propia experiencia como ser humano”.

No obstante, culpas y críticas deben observarse con perspectiva. El genocidio de Ruanda no fue una simple lucha entre el bien y el mal. Su génesis y su historia son confusas y complejas, igual que el modo de actuar de Naciones Unidas que tan ineficaz se reveló en crisis de tales dimensiones. Las culpas se reparten. No se salvan ni los soldados tutsis que lucharon para salvar a los tutsis. Tal vez recaiga algo de culpa en Kofi Annan, pero hay otros más culpables que él, como el Gobierno americano, entre otros. (…)

La inminente invasión de Irak consumió todas las energías de Kofi Annan en cuestión de semanas. La guerra de Irak había marcado sus diez años como secretario general. Fue el propio secretario general quien trató, a su discreta manera, de contener al gigante americano. Ciertos críticos sostienen que sin muchos bríos. Pero un secretario general tiene un poder limitado. Más que nada, autoridad moral. En cualquier caso, Kofi enojó a los halcones que rodeaban al presidente Bush lo suficiente como para desmerecer a sus ojos. Algunos sintieron la necesidad de bajarle los humos.

Annan no se lanzó a una oratoria desaforada para disuadir a la Casa Blanca de invadir Irak. Al contrario, se centró en atraer a los americanos a los procedimientos de Naciones Unidas. Insistió sin descanso en que cualquier decisión de guerra debería tomarse por el Consejo de Seguridad en su conjunto, preferiblemente por unanimidad. Como Francia y Rusia se oponían a la invasión, la unanimidad sólo habría alcanzado para una resolución que no llegaría a autorizar una guerra. Annan quería que los americanos siguieran hablando y que los inspectores prosiguieran con su trabajo hasta que los americanos vieran la situación con algo más de perspectiva. Pero eso no ocurrió nunca.

Nunca existieron muchas posibilidades de impedir la invasión de Irak. Dirigentes partidarios de la guerra como Dick Cheney no querían que se llevara el tema a Naciones Unidas. Cuando se vieron obligados a hacerlo, trataron a Naciones Unidas sólo como una fuente posible de validación. A sus ojos, Naciones Unidas sólo valía para una cosa, dar su conformidad a la guerra. Los partidarios de la paz, entre ellos el secretario general, confiaban en que Naciones Unidas desplegara suficiente actividad diplomática para retrasar, obstaculizar y finalmente impedir la guerra. No era más que una esperanza, aunque fuera una empresa desesperada.

Ahora sabemos que el presidente Bush estaba decidido a ir a la guerra muchos meses antes de plantear el tema en Naciones Unidas. No está claro por qué. Le dijo al dirigente palestino Mohammad Abbas que Dios le había dicho que lo hiciera. A otros les había mencionado la necesidad de vengar el intento de asesinar a su padre durante un viaje a Oriente Próximo en 1993. Tal vez quisiera culminar lo que había dejado su padre por hacer en la guerra del golfo Pérsico. O puede que tuviera sinceramente la sensación de que Sadam Husein e Irak eran una amenaza para Estados Unidos. (…).

Kofi Annan escuchó todas las voces belicosas de Washington con alarma y cierta esperanza. Cuando el presidente Bush compareció en la Asamblea General de Naciones Unidas un año y un día después de la destrucción del World Trade Center, el secretario general tuvo la sensación de que las probabilidades de una guerra habían aumentado. “Creí que estábamos más cerca”, recuerda, “pero tenía la esperanza de que pudiéramos alejarla, de que haríamos lo que pudiéramos por alejarla”.

Siguiendo con el protocolo habitual, el secretario general habló en la primera sesión de la Asamblea General poco antes de que lo hiciera el presidente de Estados Unidos. Pero, a diferencia de la práctica habitual, el discurso de Annan había sido remitido a la prensa la víspera y había sido publicado en los periódicos de la mañana antes de que él hablara. El redactor Edgard Mortimer había sugerido anticiparse para evitar que pasara inadvertido para los periodistas, más dispuestos a centrarse en las palabras de Bush. “Lo comentamos”, dice Annan, “… y llegué a la conclusión de que el mensaje era importante y debía difundirse… Porque lo que suele pasar es que, como el presidente habla el mismo día…, la prensa se centra en su mensaje y a veces el del secretario general pasa inadvertido”. Sin embargo, en la Casa Blanca consideraron que la difusión anticipada era un intento de quedar por encima del presidente, la primera de, según ellos, una serie de actuaciones irritantes del secretario general.

Una parte del mensaje de Kofi Annan fue bien acogida en la Casa Blanca. En relación con el regreso de los inspectores dijo a la Asamblea General: “Insto a Irak a cumplir con sus obligaciones, por su propio pueblo y por el orden mundial. Si el desafío de Irak continúa, el Consejo de Seguridad debe asumir sus responsabilidades”.

Pero también alertaba contra el hecho de que un solo Estado se erigiera en gendarme. “Comparezco hoy ante ustedes”, dijo, “como partidario del multilateralismo por la historia, por principio, por la Carta fundacional y porque es mi obligación… Porque elegir o rechazar el multilateralismo no es una cuestión de conveniencia política para un Estado, sea grande o pequeño. Tiene consecuencias que van más allá de lo puramente inmediato”.

A continuación abundó en su tema favorito. “Si un Estado es atacado”, dijo, “tiene derecho a la autodefensa… Pero aparte de eso, cuando un Estado decide emplear la fuerza para abordar amenazas más amplias contra la paz y la seguridad internacionales, no hay sucedáneos para la legitimidad única, que reside en Naciones Unidas”. El presidente Bush dejó claro poco después que aceptaba esa teoría de la “legitimidad única” de Naciones Unidas sólo en el caso de que sirviera a la voluntad de Estados Unidos. (…)

Señales de paz

El discurso dejó claro que la Administración de Bush estaba preparada para la guerra, aunque Annan siguió encontrando dos esperanzadoras señales de paz. La primera fue la intención americana de trabajar con el Consejo de Seguridad para aprobar nuevas resoluciones. La segunda fue que Bush, a diferencia de Cheney, no hubiera rechazado nuevas inspecciones como forma de desarmar a Sadam.

La mayoría de diplomáticos y analistas se centraron en las palabras del presidente, pero los halcones americanos no pasaron por alto el discurso del secretario general. Les pareció muy problemático lo que había dicho de la legitimidad de Naciones Unidas. El dibujante conservador de Los Angeles Times Michael Ramírez hizo una serie de caricaturas no precisamente sutiles en las que Bush era Winston Churchill, y Annan, Neville Chamberlain.

Para colmo, a ojos de los halcones, en los días que siguieron, Annan convenció al ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Naji Sabri, para que cambiara la política de Irak y aceptara el regreso de los inspectores. Sabri había asistido a la sesión inaugural y había oído el discurso de Bush. Annan no había logrado convencer a Sabri cuando se vieron en Viena dos meses antes, pero esta vez tuvo éxito. Sabri había captado los aires de guerra en Nueva York.

Pero Sabri, recuerda Annan, “estaba en una situación difícil porque dependía de Bagdad”. Después de hablar con su país, se presentó con “una de esas cartas que contienen tantas cauciones y están redactadas en tales términos que admiten diversas interpretaciones”. Annan fue claro. Le dijo a Sabri: “Necesitamos una carta clara que invite a volver a los inspectores para que cumplan con su cometido sin cortapisas ni condiciones de ningún tipo”.

La carta final, dirigida a Kofi Annan y firmada por Sabri, parecía clara. “Tengo el placer de informarle de la decisión del Gobierno de Irak de autorizar el regreso de los inspectores de armas de Naciones Unidas sin condiciones”.

Irak, seguía la carta, quería “disipar cualquier duda de que posee armas de destrucción masiva… y estaba dispuesto a discutir las cuestiones prácticas necesarias para la reanudación inmediata de las inspecciones”. Lo único que pedía, seguía la carta, era que los miembros de Naciones Unidas respetaran “la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de Irak”.

El 16 de septiembre, cuatro días después de los discursos, un contento y sonriente secretario general compareció ante las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación. “En este edificio han sucedido muchas cosas desde el jueves”, dijo a los periodistas. Primero se refirió a Bush. “Creo que el discurso del presidente ha galvanizado a la comunidad internacional”, dijo.

A continuación anunció que los iraquíes habían aceptado el regreso de los inspectores “sin condiciones”. Agradeció a la Liga Árabe su colaboración para convencer a Irak de que aceptara y dijo que pasaría la carta al Consejo de Seguridad.

Pese al elogio del presidente Bush, la Casa Blanca se puso furiosa con Annan. La puerta más sencilla para entrar en la guerra habría sido la negativa de Sadam Husein a admitir a los inspectores. Y ahora el secretario general la había cerrado. Había convencido a los iraquíes de que cedieran y les había ayudado a escribir la carta. Un funcionario de la Administración dijo en tono despectivo a The New York Times: “Está claro que el secretario general quería ocupar el plano antes que nadie”. El embajador americano John D. Negroponte transmitió a Annan el malestar de la Casa Blanca.

La Casa Blanca insistió en que la carta no era tan incondicional como Annan decía. Su portavoz Scout McClellan dijo a los periodistas: “Éste es un paso táctico de Irak con la esperanza puesta en evitar una acción contundente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y es una táctica que va a fracasar”.

Condoleezza Rice, consejera de seguridad nacional y futura secretaria de Estado, telefoneó al secretario general. Le censuró el jaleo que había armado por la carta. No le parecía tan importante. Dejó entrever que era la típica bravata iraquí que acabaría en una negativa a cooperar. Annan respondió que todo el mundo había estado presionando para que los iraquíes autorizaran el regreso de los inspectores para hacer su trabajo y que era importante que volvieran, toda vez que los iraquíes habían prometido cooperar.

Algunos funcionarios de la Administración de George Bush creían que se había excedido en sus obligaciones de secretario general al ayudar a los iraquíes a escribir la carta. “Ha traspasado los límites”, dijo un diplomático americano. Pero Annan insiste en que actuó de conformidad con la Carta de Naciones Unidas. “Creo que es mi deber como secretario general”, dice, “contribuir al cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas siempre que pueda”.

Stanley Meister

Periodista especializado en cuestiones internacionales, su libro sobre Naciones Unidas es el mejor relato escrito hasta la fecha sobre esta institución y su historia. Ahora aborda la figura del secretario general, a un mes de que sea relevado.

Kofi Annan

Editorial. El Tercer Nombre

Un libro en el que se repasan las luces y las sombras de la labor de este ghanés al frente de Naciones Unidas desde el 1 de enero de 1997. En estas páginas se dan los extractos de los capítulos referidos a Ruanda e Irak. La obra saldrá a mediados de este mes.

 

Mayor Waldemar Fontes

Nairobi
22 de junio de 1994
miércoles
FUNERAL DEL MAYOR SOSA
El lunes pasado fue la ceremonia en honor del fallecido Mayor Sosa. El acto se llevó a cabo en la casa mortuoria Lee Funeral House y contó con la presencia de representantes de todos los contingentes con los miembros que se encuentran en Nairobi en este momento. Los contingentes formaron en dos filas a un lado del patio y al otro, en dos filas, formó nuestro contingente, completo, pues los que estaban en Kigali, también están aquí. El Teniente Coronel Ilya, de Nigeria, pronunció un discurso en representación del Jefe de los Observadores, que en este momento está en Kigali. Destacó el heroísmo del Mayor Sosa y realzó el hecho de que su forma de liderar, yendo al frente de sus hombres, era lo que lo había llevado a la muerte. Luego el Comandante Purtscher en representación de nuestro país, dijo unas palabras en donde enumeró los hechos principales de la vida del Mayor Sosa y rogó porque su espíritu descanse en paz.
Al final un sacerdote dijo unas palabras y entonó un salmo que fue coreado por los presentes. Bendijo luego el féretro y saludó militarmente junto con nosotros para despedirlo. Fue una ceremonia sencilla pero muy emotiva, de la cual todos salimos con mucha tristeza y con un nudo en la garganta. En el viaje de vuelta al hotel, nadie habló nada. Durante el día martes, se hicieron los trámites para embarcar el cuerpo, y la noche, escoltado por el Mayor G. Costa, el cuerpo partió hacia Montevideo a donde llegará el día jueves. Ayer estuvimos ordenando las cosas que había dejado el Mayor Sosa aquí en Nairobi, para enviarlas de vuelta a su familia y encontramos una tarjeta de sus hijos en la que decía: NO DEFRAUDES A QUIENES TE QUIEREN. -Para sus hijos, sus familiares y camaradas, queden tranquilos, que el Mayor Sosa no defraudó a nadie. Entregó su vida en pos de una causa noble y murió como todo militar desea morir, de frente, y dando el pecho a las balas…  

BALANCE DE LOS EFECTIVOS EN LA MISION
En este momento, el contingente uruguayo ha quedado reducido a 9 hombres, de los 25 que fuimos, y son los siguientes:


Tte. Cnel. Wile PURTSCHER
Tte.
Cnel. Luis MEYER
Mayor Gerardo COSTA
Mayor Gerardo CURBELO
Capitán Waldemar FONTES
Capitán Roberto BERRUTTI
Capitán Tulio FELICI
Capitán Ronal GARCIA
Cap. (AV) Eduardo KEUTCHAKARIAN

A la vez, de estos 9, el Comandante Purtscher y los Capitanes Felici y García, tienen una licencia y van a viajar, García y Purtscher a Montevideo, y Felici a Italia, por lo tanto, en Nairobi, a órdenes de UNAMIR quedaríamos sólo 5 hombres.

LA INTERVENCION DE FRANCIA
Con respecto a la situación en Rwanda, las cosas siguen muy complicadas. Desde ayer estamos aguardando a que el Consejo de Seguridad de la ONU, autorice la intervención de Francia, para que ésta actúe bajo su mandato, aunque sin usar la boina azul. Esta resolución, condicionará todo el futuro de la misión. El RPF se opone a esta intervención y ha declarado que tratará de evitarla por todos los medios. Por lo pronto, ha clausurado el aeropuerto, bloqueando la pista e incluso ha restringido la circulación por las zonas en su poder. En estos momentos nadie puede entrar en Rwanda, todas las rutas están bloqueadas. Las tropas de UNAMIR que aún están allá corren el riesgo de convertirse en rehenes… Aquí en Nairobi, se dio orden de que todos los Observadores de países de habla francesa salgan de Rwanda y la sustitución de los mismos por neutrales. Se habla de que la Brigada Franco-Germana de la Comunidad Europea, estaría en condiciones de ser desplegada de inmediato en lo que sería su bautismo de fuego, en un momento propicio para usarlo propagandísticamente por la Unión Europea. Pero eso es solo un rumor. Francia si realmente interviene, lo haría con 2.000 hombres, apoyados por 700 hombres de Senegal que es el único país africano que apoya abiertamente esta participación francesa. Italia y España, también podrían apoyar, pero la mayoría de los países del mundo, y sobretodo los africanos, están renuentes a aceptarla. Militarmente podría ser muy fácil para Francia derrotar al RPF, pero éste no debería ser su objetivo. El objetivo de esta intervención, debe ser proteger a los civiles inocentes que aún están en las áreas tomadas por uno u otro bando, y eso tal vez sea más difícil, porque puede producirse algo similar a lo que pasó en Somalia con la intervención de Estados Unidos. Según un análisis militar que salió hoy en la prensa, la intervención francesa no cometería este mismo error, pues los Estados Unidos se emplearon en lugares fijos, aislados y allí fueron rodeados e inmovilizados, mientras que la maniobra de Francia será la de salir a buscar el contacto.  

REPERCUSIONES DE LA INTERVENCION DE FRANCIA
En Montevideo, los designados para relevar, han postergado la salida, por tiempo indeterminado y nadie sabe incluso si vendrán. Aquí se habla de que si se complica la actuación de Francia en Rwanda, UNAMIR sería desplazada tal vez hacia Uganda, hasta que en un plazo estimado de tres meses los franceses normalicen la situación… Hoy en la prensa, se mencionaba el hecho de que guerrillas del gobierno, estaban dando golpes de mano en zonas conquistadas por el RPF. En Kibungo, cerca de la frontera con Tanzania, mataron a 10 soldados con una trampa cazabobo. Esto puede traer graves consecuencias, porque aunque el RPF derrote a las fuerzas del gobierno en esta semana, y no se produjera ninguna intervención extranjera, deberá enfrentar el problema de una guerrilla, que en un terreno montañoso como aquel puede ser muy difícil de derrotar.  

Nairobi
24 de junio de 1994
viernes
SE INICIÓ LA OPERACION TURQUESA
Comienzo las anotaciones de hoy con una muy importante noticia: Ayer jueves 23 de junio, se inició la intervención de Francia en Rwanda bajo el nombre de Operación Turquesa. Actúan con el aval de NN.UU. pero no usan la boina azul.  

RELATOS DEL CAPITAN GARCIA
En estos días estuve hablando con Felici y con García acerca de lo que han vivido en este mes en Kigali, escuchando sus cuentos, sus comentarios, sus temores. El Capitán R. García me contaba que él estaba encargado de escoltar a los periodistas a los diferentes lugares y por lo tanto pudo ver e incluso filmar, muchas cosas. Le pregunté concretamente sobre los hechos que terminaron con la muerte del Mayor Sosa, y me contó lo siguiente: El Mayor Sosa, recibió una orden de reconocer la ruta de Kigali a Gisenyi, pasando por Ruhengeri. Esa misma misión, le había sido asignada a su equipo unos días antes, pero ellos habían decidido no cumplirla, pues había informes de que sobre esa ruta, al norte de Kigali, sobre la zona de un pueblo llamado Base, estaban combatiendo, y se sabía que el RPF había tomado varias partes de la ruta, en un intento de aislar Kigali de su eje de abastecimiento a través de la rica zona agrícola de Ruhengeri, y además el acceso a la frontera con Zaire. Cuando el Cap. García se enteró de que el Mayor Sosa tenía esa misión, le advirtió que era muy peligrosa, y que él no había ido antes por las razones que expliqué. A la vez le recordó que había otra ruta para ir hasta Ruhengeri, a través de Gitarama, que aunque era más larga, era segura. El Mayor Sosa, le pidió que no le hablara más, pues le dijo que había recibido la orden de ir por esa ruta, e iba a dar cumplimiento a la orden. Le pidió que no le hablara más, porque ya estaba bastante asustado, y si le seguían hablando iba a ser peor, y decidió ir igual. El Mayor G. Costa, que también estaba allí, trató a su vez de que Sosa desistiera de usar ese camino, pero como éste insistiera, él decidió acompañarlo, en otro vehículo. El Comandante Purtscher, estaba cerca de ellos, y como último recurso, el Cap. García le comunicó sobre la peligrosa misión que iba a realizar el Mayor Sosa, para ver si éste lo persuadía de no ir, o si le daba la orden de no ir, pero el Comandante, lo dejó hacer, y finalmente la misión salió. El Cap. García se quedó a la escucha en la radio, como lo hacían cada vez que algún uruguayo salía a misiones peligrosas y fue monitoreando todo el movimiento. Hasta unos 10 Km de Kigali, estaban los puestos de control de las Fuerzas del Gobierno, y después venía una tierra de nadie. A unos 20 Km de Kigali, por la ruta hacia Ruhengeri, se recibió una comunicación del Mayor G. Costa avisando que había ocurrido un accidente. A los pocos minutos, una nueva comunicación confirmó el accidente, e informó que el Mayor Sosa había sido herido y que necesitaban un médico. El Cap. García le avisó al Comandante Purtscher y al médico del Batallón Ghana. Enseguida se produjo un revuelo, y se pudo conseguir un transporte blindado de personal (APC por sus iniciales en inglés) , que había en cuartel de UNAMIR y una ambulancia. El Cap. García se hizo cargo de dirigir el movimiento y junto con un Observador ruso y algunos otros observadores más se embarcaron en el vehículo y salieron rumbo al lugar del accidente. El APC salió primero, y después lo hizo la ambulancia. Debieron pasar por unos 20 puestos de control de las Fuerzas del Gobierno y en todos debieron explicar a donde y porque iban. En un puesto de control, recibieron un intenso fuego, tal vez proveniente de las líneas enemigas, y tuvieron que refugiarse en el interior del vehículo hasta que éste cesó. En el último puesto de control, el APC se apagó y no arrancaba, luego la ambulancia pinchó. Todo se les iba dando en contra, pero al fin lograron llegar. Allí se encontraron con el Mayor Costa asistiendo al Mayor Sosa, y a los soldados del RPF que preguntaban por qué estaban todos allí. Me explicaba el Cap. García, que el RPF batió el vehículo con una granada de fusil y no con un lanzacohetes como se había dicho en un principio. La granada pegó contra el parabrisas, a la altura del tablero y le dio de lleno en la cara y el pecho al Mayor Sosa. Cuenta García que el Mayor estaba irreconocible, con la cara destrozada, además de tener esquirlas por todo el cuerpo. A su vez, el Mayor de Bangladesh que lo acompañaba, también había recibido varias heridas pero no de tanta entidad. Por lo que dice García, aunque el Mayor Sosa hubiera recibido atención médica inmediata, no hubiera sobrevivido, pues las heridas fueron muy graves. Cambiando de tema, contaba también García acerca de que fue a Gitarama, antes de que cayera en manos del RPF. Kigali estaba siendo cercada, y miles de personas huían de allí hacia Gitarama. Días después, volvió a ir a Gitarama, cuando ya había caído en poder del RPF, y encontró la ciudad desolada, los soldados del RPF habían matado hasta los perros que encontraron a su paso, y destrozaron además todo el centro de la ciudad.

  Misión de Paz de ONU en Rwanda – año 1994
Diario de Anotaciones Personales

® Autor: MayorWaldemar Fontes

Email: wfontes@adinet.com.uy

 


CONVIVENCIA
La convivencia dentro del contingente fue un tema que debería ser considerado en un libro aparte. Creo el resultado final no fue malo, pues nunca vi excesos como podría ser una pelea o cosas así, pero hubo si cantidad de pequeños roces propios de estar viviendo juntos día tras día.
Este tema debe ser muy tenido en cuenta cuando se decide ir a una misión. Hay que pensar que se debe convivir con personas que piensan diferente a nosotros, que hay que cocinarse su propia comida, lavarse la ropa, o en el mejor de los casos ponerse de acuerdo para contratar a alguien que haga estas tareas, pero aún así a veces es difícil lograr este acuerdo.
En nuestro caso, el contingente funcionó como tal, centralizándose las órdenes a través de los mandos naturales. Esto fue posible por el reducido tamaño de Rwanda, que permitía que viviéramos todos en una sola casa en Kigali, y que los que estaban en el interior pudieran venir a Kigali casi todas las semanas.
Esta centralización favorece el espíritu de cuerpo y permite que se apoyen unos a otros, pero también produce esos roces de que hablaba, por el hecho de estar todos los días en contacto.
De todas maneras, creo que es más soportable enojarse con un camarada de nuestra propia nacionalidad, con quien podemos compartir más cosas, que tener que vivir permanentemente con personas de otra nacionalidad.
Con los de otros países uno se puede relacionar fácilmente e incluso hacer una buena amistad, pero las costumbres son siempre diferentes y vivir permanente así es muy difícil.
 
EL PROBLEMA DEL IDIOMA
Es este uno de los más graves problemas a los que se deben enfrentar todos los militares uruguayos cuando salen en misión.
El conocimiento del idioma inglés es fundamental para poder desenvolverse con éxito en el medio en donde nos toque actuar.
Muchas veces, por no tener fluidez en las conversaciones quedamos relegados en la asignación de tareas, o no podemos reclamar ante una injusticia.
El problema más grave que tenemos es que en Uruguay es muy difícil practicar el inglés hablado en la forma común.
Hay que tener en cuenta que el observador debe actuar en forma independiente, y por esa razón, recibe órdenes directas de los Comandantes de la misión y debe producir informes tanto hablados como escritos de lo que observa.
Muchas veces estos informes son dados en forma de conferencia y el público asistente hace preguntas, por lo que si no se está en condiciones, se debe delegar la función en alguien que hable buen inglés con el descrédito que se obtiene en lo personal y sobretodo para el país.
Es importante también conocer otros idiomas, principalmente francés, italiano y portugués. El dominio de estos idiomas es más sencillo para nosotros por ser lenguas latinas. Ese conocimiento nos pone en gran ventaja con la gente de otras lenguas, y puede en cierta forma superar las deficiencias en inglés, pero nunca estos idiomas sustituyen al dominio fluido del inglés que es la lengua universal que permite comunicarse en cualquier parte del mundo.
 
REPRESENTACION DIPLOMATICA
Nuestro país por ser pequeño no tiene embajadas ni consulados en la mayor parte de los lugares a donde se envían estas misiones. Eso nos pone en desventaja en caso de que tengamos un problema legal en alguno de estos países.
Por lo general las misiones diplomáticas que están en el área tienen representatividad en países como Rwanda y es conveniente saber siempre donde está nuestra embajada más próxima, pues está allí para ayudar a resolver los problemas que pudiéramos tener.
Como comentario, creo que podría ser conveniente que nuestro país designara un Cónsul Honorario en cada uno de los lugares en donde se envían efectivos militares, así sean solo observadores.
El tener un cónsul, facilita las relaciones para los militares que están en la misión y además proporciona al país una oportunidad de establecer nuevos vínculos comerciales.
Esto que digo no es una cosa que se me ha ocurrido a mí, sino que es una realidad que percibí viendo lo que hacían otros países, como por ejemplo Brasil, quien a través de su Cónsul en Rwanda, mantenía relaciones comerciales en el área.
 
EL MANTENIMIENTO DEL BUEN FISICO
El observador actúa independientemente y por lo tanto no está sujeto a actividades programadas. Eso apareja el riesgo de descuidar el estado físico, y que en un momento extremo, en que se requiera estar en las mejores condiciones, no se pueda rendir.
El hacer gimnasia o deportes es una buena terapia para combatir el stress de la soledad, y el cansar el cuerpo nos permite dormir en paz a la noche.
Hay que tratar de mantener una autodisciplina en esto, pues sino uno cambia los horarios, pasándose las noches en vela, permitiendo a nuestra cabeza pensar demasiado, lo que puede hacernos caer en depresiones.
Es muy importante estar siempre en alguna actividad que nos mantenga ocupados la mayor parte del tiempo posible.
Es peligroso ampararse en la bebida. El alcohol a veces ayuda a pasar más alegremente esos momentos de esparcimiento que siempre hay, pero puede también ser la causa de accidentes en el caso de que tengamos algún vehículo, o distender demasiado, llevándonos a caer en tentaciones peligrosas que pueden acarrear consecuencias para la salud.
Las comidas también deben ser tenidas en cuenta. Una mala alimentación puede debilitarnos. Al estar débiles podemos contraer enfermedades, y estando solos en lugares con pocas facilidades higiénicas no es nada agradable enfermarse.
Pienso que el hecho de mantenerse fuertes sicológicamente, ayuda a mantenernos saludables. Si uno piensa que no debe enfermarse, y además cumple con las mínimas precauciones de higiene, cuidándose del frío, del calor excesivo y en las comidas, pasa sin problemas toda la misión.
Con respecto a la malaria, según consejos de gente que vivía allí desde hace años, no era necesario tomar ninguna medicación preventiva. La forma de prevenirla es evitando la picadura de los mosquitos, usando repelentes, etc.
 
EL RIESGO DE LAS MISIONES DE PAZ
Esto debe ser especialmente tenido en cuenta por quien se ofrece voluntario para una misión. El riesgo es real y siempre existe, aún en las misiones aparentemente tranquilas. Hay que pensar que si el lugar fuera apacible, no habría razón para que una misión de Naciones Unidas estuviera allí.
Uno va a la misión en carácter de voluntario y en cualquier momento puede volverse sin que nadie le recrimine nada, pero hay que tener en cuenta que allí uno está representando al país, y todas las cosas que hagamos forman, más que la imagen de un individuo, la imagen del país.
Hay que tener en cuenta que una vez que Naciones Unidas se instala en un lugar, no está dispuesta a abandonar ese lugar por más que estalle una guerra. Tal vez se reduzcan los efectivos o se reestructure el despliegue, pero se mantendrá siempre un núcleo básico. La comprobación de esto fue la misión en Rwanda, y si quedan dudas se lo puede confirmar en la misión en Yugoslavia.
La presencia de Naciones Unidas en un país responde no sólo a intereses diplomáticos, sino que hay también muchos intereses políticos, comerciales y económicos que presionan para que la misión permanezca.
A pesar de que existe esta situación de riesgo, tampoco uno debe vivir pensando en ella. Mientras se esté en la misión hay que tratar de pasar de la mejor manera posible, cumplir con lo que corresponde y dar lo mejor de uno mismo, pero sin olvidarse que nuestro país está allí como neutral y por lo tanto en un conflicto que nos es ajeno.
 
LA FAMILIA
El apoyo de la familia es fundamental. Si la familia presenta problemas cuando se está lejos, uno empieza a bajar el rendimiento y termina por pedir el reintegro.
Tienen que saber que vamos a un lugar peligroso, que los noticieros estarán pasando noticias atroces y mostrando las escenas más horribles de los lugares en donde haya problemas. Nuestra familia debe estar preparada para enfrentar los riesgos junto con nosotros.
 
EL MIEDO
El estar todo el día expuesto al peligro lo torna a uno un poco inconsciente y a veces se hacen cosas que en otras circunstancias no se harían.
Varias veces sentí miedo en este tiempo, pero si uno vive con temor se debilita sicológicamente y se enferma.
En los momentos más difíciles, cuando realmente se está en peligro, la preocupación principal es sobrevivir y salir del trance y entonces, sin darse cuenta, uno deja de lado los temores y hace lo que tiene que hacer.
Si es el momento de que nos pase algo, ese algo seguramente nos pasará sin que lo puédamos evitar.
Aún estando en la guerra no todos los momentos son de real riesgo. A veces hay circunstancias violentísimas que se desarrollan a pocos metros de nosotros y nos enteramos luego que todo pasó.
 
SELECCIONAR LAS COMPAÑÍAS
Recuerdo un comentario del Mayor Meissner, de Austria, acerca de un consejo de su abuelo que había combatido en la Segunda Guerra Mundial.
El abuelo le decía: -Cuando veas a un camarada que manifiesta en exceso sus temores, aléjate de él, pues esta actitud es como un imán para atraer las balas enemigas…
En estas misiones uno está solo, y necesita acercarse a alguien. Se debe ser cuidadoso al seleccionar los compañeros en estos casos. Hay gente que tiende a ser depresiva, otros que son demasiado nostalgiosos…
Cualquier actitud negativa influye en los demás como un contagio. Si uno quiere mantenerse con una moral elevada, debe acercarse a los camaradas que piensan y actúan en forma positiva.
 
UNA PRUEBA
Cuando estaba en Mulindi, a pocos de días de haber vuelto a Rwanda, por casualidad, leí en un almanaque católico que un camarada había colgado en la pared, un mensaje que me llamó la atención
El mensaje decía lo siguiente:
 
“Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación, la salida, para que podáis soportar.
1 Corintios 10: 13
La Prueba
: una pedagogía
La palabra de Dios distingue dos categorías de pruebas: la prueba de la fe, formadora de nuestras almas calificada como “mucho más preciosa que el oro” perecedero (1 Pedro 1: 7), y las pruebas disciplinarias que nos son mandadas para hacernos participar de la santidad de Dios (Hebreos 12:10). En este ultimo caso, Dios obra como un padre para con sus hijos. Con amor él corrige lo que no es para su gloria en nuestra vida y nuestro comportamiento, y nos detiene en un camino peligroso.
En consecuencia, las dificultades que encontramos en nuestro camino, cuando nos dejamos dirigir por la palabra de Dios, no prueban que estemos en una vía equivocada. Seguramente es la voluntad de Dios que encontremos la tempestad, pero no forzosamente para detenernos o apartarnos.
Por otra parte, una vez comprometida, la verdadera fe no da nunca marcha atrás. En ocasión de la travesía del mar de Genesaret, relatada en el evangelio de Juan, los discípulos no eran responsables del viento que les era contrario, pero debían obedecer y atravesar el mar como el Señor les había pedido. La proa de nuestro navío siempre debe estar orientada en la dirección prescrita por el Señor, por más poderosas que sean las olas que se deban enfrentar.
¡No perdamos el ánimo! La prueba que Dios permite está perfectamente dosificada por su sabiduría y medida por su amor. Seremos liberados cuando ella haya producido sus felices frutos. Nunca excederá nuestras fuerzas ni se prolongará una vez alcanzado el resultado.”
 
Leer este mensaje en un momento de incertidumbre, luego de haber pasado por las terribles circunstancias que habíamos vivido, fue reconfortante. Me hizo pensar, y me di cuenta de que realmente habíamos pasado por una prueba que nos llevó hasta el límite obligándonos a tomar una decisión muy difícil y ahora escribiendo estas conclusiones, en la paz de nuestro país, me doy cuenta de cuan cierto es lo que allí dice.
Cuando la muerte del Mayor Sosa, vivimos el momento de máxima crisis. Sentimos el temor adentro nuestro, el dolor de su muerte, la presión de nuestros familiares, y la incertidumbre de no saber que pasaría con nosotros. En ese momento quien estaba en duda entre permanecer en la misión o volver, decidió volver a la patria.
Los que decidimos permanecer, quedamos con la duda de sí habíamos hecho bien o no, y luego, los acontecimientos nos favorecieron, la situación mejoró y pudimos culminar la misión con éxito.
Si bien para nosotros esta decisión fue una prueba, también lo fue para los que regresaron.
Cada uno vivió estas circunstancias de un modo distinto, y estoy seguro que para todos fue una experiencia enriquecedora, que nos permitirá en el futuro ver las cosas de diferente manera.

   Misión de Paz de ONU en Rwanda – año 1994
Diario de Anotaciones Personales

® Autor: MayorWaldemar Fontes

Email: wfontes@adinet.com.uy

 

Mayor Waldemar Fontes

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 0445 jueves
MATAN AL PRESIDENTE DE RWANDA
Parece que se complicaron las cosas. Hace 45 minutos estábamos durmiendo en nuestra casa en Ruhengeri y llamó nuestro Jefe para trasmitirnos que había ocurrido un incidente en donde habría muerto el Presidente de Rwanda.
Como consecuencia de eso, deberíamos quedarnos en la casa sin salir a ningún lado hasta nueva orden.
Yo lo atendí por teléfono y entendí algo acerca de que el hecho estaba relacionado con Burundi y habrían muerto el Presidente de Rwanda y su Jefe de Estado Mayor del Ejército. Por la hora de la madrugada, el sueño y la dificultad del idioma, no entendí exactamente cómo era la situación, pero si entendí que es algo serio. Enseguida le avisé al Tte. Cnel. Sosa y éste lo llamó al Comandante de Sector. Efectivamente le confirmó que había muerto el Presidente y que estábamos en Alerta Roja.
Al rato el Tte.Cnel. Sosa llamó a Kigali para saber más y allí le dijeron que el Presidente había viajado al exterior y había sido víctima de un atentado en el cual perdió la vida junto con el Presidente de Burundi, y otras personas.
Nos avisaron que esta noticia circulaba por el mundo desde hacía unas horas y que en Uruguay ya sabían, así que nuestra gente debe estar un poco preocupada. No es para menos, pues aquí en este momento, nosotros estamos bastante asustados.
Son ahora las 0520 de la mañana y estoy escuchando la radio de onda corta para saber algo más. Escuché recién una radio de Kenia y entre la estática y el inglés, entendí que nombraban como víctimas del atentado a los presidentes de Rwanda y de Burundi, mientras venían desde Tanzania… pero aún no tengo claras las cosas.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1117 jueves
EXPECTATIVA
Ahora tengo un poco más claro que es lo ocurrido, pero sigo escuchando los noticieros en la radio.
El presidente de Rwanda murió al estrellarse el avión en que viajaba, junto con el presidente de Burundi, dos ministros del gobierno, el jefe del Estado Mayor del ejército de Rwanda, más la tripulación del avión.
Primero habían dicho que era un accidente, pero más tarde escuchamos por la BBC de Londres lo que ya suponíamos, el avión había sido derribado poco antes de llegar al aeropuerto de Kigali.
Hoy aquí es un día de duelo nacional. Todo está cerrado, las banderas están a media asta. No anda nadie por la calle. La gente está expectante, hay grupos de gente parada en las esquinas, pero la mayoría no se atreve a salir. Supongo que hoy será un día de inacción por motivo del duelo. Habrá quien sienta la muerte, y quien esté alegre, pero de todos modos creo que todas las partes guardaran luto por hoy. Ahora, a partir de mañana, empezará a funcionar la maquinaria por la sucesión del poder y las cosas se van a complicar.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1443
SE DESATA LA GUERRA
Las cosas se han complicado más rápido de lo que yo pensé. En Ruhengeri, todo está calmo, pero en Kigali la situación está que arde.
Hoy a las 1200 Hrs. vino a la casa del Comandante de Sector, un Mayor del RGF a comunicar que el Ejército de Rwanda no estaba conforme con la actuación de NN.UU. pues habían permitido que mataran a su presidente, y por lo tanto nos hacía responsables a nosotros de ello. El Mayor llegó con un camión cargado de soldados fuertemente armados, y nos amenazó. El Cte. de Sector dialogó un rato con él y logró calmarlo, pero el ambiente está muy tenso, y eso nos tiene preocupados.
En Kigali, mientras tanto, todos los miembros de NN.UU. se están replegando hacia el Estadio Amahoro en donde está emplazado el Batallón de Bangladesh. Hay tres uruguayos que están aislados, sin poder moverse por ahora, el Mayor J. Sosa y el Cap. Felici, están en el aeropuerto de Kigali, y el Cap. Berrutti que está en un puesto de Gendarmería.
Acá ahora estamos preocupados por nuestra seguridad, pues no tenemos ningún tipo de protección, ni armamento, ni tropas con las cuales replegarnos.
Hemos pedido órdenes para evacuar hacia Nkumba donde está emplazado un Pelotón del Bn. de Ghana, pero nos dijeron que esperemos la evolución de las cosas aquí. No creo que sea conveniente pasar la noche en este lugar.
En estos momentos, el Comandante de la Fuerza y el jefe de los Observadores estaban reunidos viendo que medidas tomar. Hacia Kigali es imposible ir, pues hay bloqueos de caminos por todos lados, y recibimos informes de que hay tiroteos, y matanzas de gente por todos lados.

Ruhengeri
7 de abril de 1994
H 1902
AISLADOS
Comenzó a llover. Desde el mediodía hemos estado en un sobresalto tras otro. Tenemos nuestras cosas cargadas en la camioneta y esperamos la orden de evacuar.
Acá en Ruhengeri se mantiene todo en calma, pero escuchando la radio operativa, vemos que no es lo mismo en otras partes. Kigali es el centro de los disturbios y creo que en este momento se está librando una batalla allí. Al caer la tarde el RGF tiene en su poder el aeropuerto y algunos puntos fuertes. El Parlamento y el estadio Amahoro están rodeados por civiles armados. Durante la tarde, una patrulla belga fue atacada por esos civiles armados enfrente al estadio Amahoro, y se produjo un fuerte tiroteo.
Según lo que recibimos por la radio, el combate en Kigali se está generalizando, pudiéndose oír durante todo el día, disparos de armas livianas e incluso morteros.
Estamos muy preocupados por nuestros camaradas en Kigali pues hay rumores de que esta noche el RPF lanzará un fuerte ataque contra la capital.
Se comenta que un numeroso grupo de Tutsis estaría entrando desde Burundi por el sur para apoyar al RPF. A pesar de eso escuchamos los informes del Tte.Cnel. Meyer desde esa zona, quien afirma que allí todo está muy calmo, semejándose a un primero de mayo de nuestro país.
En este momento el Tte. Cnel. Sosa está hablando con Uruguay por teléfono, informando al CECOMAPA sobre los hechos. En nuestro país recibieron la noticia de la muerte del presidente, pero aún no sabían nada sobre los combates que se están librando. Allá son ahora las dos de la tarde, pienso que a la noche, cuando vean los informativos se van a enterar y van a preocuparse mucho por nosotros.
El lunes próximo deberían embarcarse desde Montevideo los compañeros que habían viajado con licencia. Cuando se enteren de lo que pasa aquí, me imagino cómo se van a poner. No es nada lindo salir de al lado de la familia y la calma de nuestro país para venir a un lugar como este, con la actual situación, donde se vive en una inseguridad constante y la vida humana no vale nada.
A pesar de esto que digo, hace un rato miraba a nuestros vecinos y veía a los niños jugando como todos los días. A la tardecita Jean, el muchacho que trabaja con nosotros salió hasta la esquina y estuvo charlando con sus amigos como si nada pasara. Por otra parte, Emanuel, nuestro cocinero que es un hombre muy serio, casado y con familia, antes de irse nos pidió un adelanto del sueldo para comprar alimentos, previendo los problemas que vendrán a partir de hoy. Cada uno de los rwandeses que están a nuestro alrededor vivió este día como algo normal, sin preocuparse demasiado , como si ya estuvieran acostumbrados a estas cosas, hecho que debe ser así, pues este país está en guerra desde hace tres años y a pesar de que estamos a casi un año de iniciado el alto al fuego aún se ven las marcas de la guerra y de los ataques contra los pueblos, en particular Ruhengeri, que fue blanco de dos ataques muy importantes.

Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 0728 viernes
SEGUIMOS A LA ESPERA
Ya es de día y seguimos esperando los acontecimientos. Anoche montamos guardia toda la noche, divididos en tres turnos.
Los que estamos aquí somos: el Tte. Cnel. W. Sosa, el Cap. J. Micak y yo.
En la noche recibimos una llamada de Montevideo, preguntando sobre la situación. Estaban muy preocupados porque oyeron algo de que habría 3 miembros de NN.UU. muertos en Kigali.
Por lo que pudimos averiguar nosotros, la cosa es aún peor, habrían por lo menos 10 belgas del Bn. de NN.UU. muertos. Parece que ayer de tarde, efectivos del RGF tomaron prisioneros a un grupo de soldados belgas, los torturaron y los mataron. Los acusarían de ser los causantes de derribar el avión del presidente. Los soldados muertos fueron llevados a un cuartel en el centro de Kigali. Allí había un Observador de Ghana que vio cuando los llevaban prisioneros. Este Observador fue amenazado, pero le permitieron que se fuera, y él después informó de los hechos.
Ayer de tarde, efectivos del RPF que estaban en el batallón del Parlamento, al verse rodeados por todos lados, salieron de sus posiciones y atacaron la zona del estadio Amahoro que ahora estaría en su poder.
Al mismo tiempo, grupos de civiles armados bloquearon los accesos a la ciudad y las principales avenidas dentro de Kigali. El estadio Amahoro y el cuartel general de NN.UU. están rodeados y ayer una patrulla belga que intentó salir fue atacada, y hubo un intenso tiroteo frente al emplazamiento del Bn. de Bangladesh. Los soldados belgas, haciendo fuego y movimiento, lograron replegarse hasta el estadio y no sufrieron bajas.


Ruhengeri
8 de abril de 1994
EL CONTINGENTE DE URUGUAY TIENE DOS HERIDOS EN KIGALI
Recibimos una terrible noticia, hace unos minutos (son las 0737 Hrs.) fueron heridos dos uruguayos en Kigali. Son el Mayor Cieslinskas, herido en el abdomen y el Cap. Carrasco, en la mano. Parece que intentaron evacuarlos junto con los belgas atacados, y se generó un nuevo tiroteo… aún no se bien que pasa.
En estos momentos, efectivos del RPF desde el Parlamento, se están batiendo con efectivos de la Guardia Presidencial en un fuerte combate…


Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 0815 viernes
ASESINAN A LA PRIMER MINISTRO
Hace un momento nos confirmaron que los dos uruguayos heridos se encuentran conscientes y los están atendiendo.
Ayer fue asesinada la Primer Ministro, la señora estaba bajo la protección de efectivos del Batallón de Ghana los cuales fueron rodeados y obligados a entregarla. La Primer Ministro fue asesinada frente a ellos.
La protección que pueden dar las tropas de NN.UU. es relativa, pues el mandato no autoriza a combatir, y solo se pueden usar las armas en defensa propia.
La familia del Señor Lando, el político dueño del Hotel Chez Lando a donde siempre íbamos, está desaparecida.
Recién estuvo en nuestra casa el Mayor Awadey, de Ghana y le comentamos que teníamos dos heridos. El demostró la lógica congoja, pero enseguida dijo, que no nos preocupáramos, pues eso era normal en la guerra, ellos por ejemplo tenían también dos soldados desaparecidos y las cosas debían continuar igual.
Nos explicaba que él ya pasó por esto mismo dos veces antes. La primera vez fue en el Líbano cuando los israelíes lo tomaron, y la otra en Liberia. Ahora estaba pasando por lo mismo por tercera vez. Nos mostraba las canas que tiene por ese motivo.
Le preguntamos si sabía algo del Mayor del RGF que nos había amenazado ayer y él dijo que no hiciéramos caso, ese hombre estaba loco.
Decía que no hay que preocuparse, pues nosotros somos soldados y el ejército nos paga por usar el uniforme y por la vida, así que todo estaba bien, sólo había que esperar y actuar según se presentaran los hechos.


Ruhengeri
8 de abril de 1994
H 1336 viernes
EVACUACION DEL MATERIAL DE UNAMIR
Los dos heridos uruguayos están bien. Fueron trasladados en un vehículo blindado, al hospital Faisal que es atendido por médicos de Bangladesh. El Mayor Cieslinskas habló por la radio y todos los uruguayos lo escuchamos. Nos alegró mucho oír su voz. No tengo aún bien claro como fue el accidente… pero creo que fue en el estadio Amahoro.
Seguimos aún esperando la orden de repliegue. Hace más o menos una hora recibimos desde el cuartel de los Observadores en Kigali, la orden de replegarnos hacia Nkumba, en donde hay un Pelotón de Ghana, pero por el momento no tenemos permiso del RGF para movernos de aquí y sin esa autorización no podemos salir.
Nuestro Comandante de Sector está tratando de conseguir esa autorización…
Después de recibir esa orden, el Cte. de Sector nos mandó Capitán Dia, de Senegal y a mi, hasta nuestra oficina en ETIRU para desmontar el equipo de radio y evacuar todo el material de NN.UU.
…Durante el trayecto percibimos una situación muy tensa. La única gente que andaba por la calle eran los soldados RGF y los milicianos Interhamwe, que usaban máscaras para cubrirse la cara, y andan armados con machetes. Con mucho nerviosismo, sin hablar casi, arrancamos los mapas, desmontamos la radio, la computadora, y todos los papeles que encontramos y lo más rápido que pudimos volvimos a la casa.
No nos detuvo nadie, pero nos miraban distinto a como estábamos acostumbrados, podría decir que nos miraban con odio…
Llegar de nuevo a la casa fue un alivio, aunque aquí tampoco es muy seguro.
Al mediodía mientras comíamos escuchamos en onda corta el informativo de radio Moscú, en el cual hablaban de Rwanda. Antes nos quejábamos de que nunca nos mencionaban, y ahora pasamos a ser noticia de primer orden. En todas las radios hablan en primer lugar de Bosnia y Yugoslavia y enseguida de Rwanda, desplazamos en popularidad a Sud Africa que en estos días está con el candente tema de las elecciones y Mandela… peligroso honor sin duda, que hizo que la comida nos cayera un poco pesada…
…Hay un griterío en la esquina de nuestra casa. Parece que mataron a alguien…
 
LA MUERTE NOS TOCA DE CERCA
Hace un momento escribía que estaban matando a alguien y ahora lo confirmo, nos informa nuestro cocinero Emanuel, que un grupo de personas atacaron a dos Tutsis, un padre y su hija, y los mataron a machetazos, aquí en la esquina de nuestra casa, a no más de 50 metros de donde estamos. Las cosas se están poniendo calientes…

Ruhengeri
9 de abril de 1994
H 0923 Sábado
REHENES
Aún estamos en Ruhengeri. Ayer el Coronel Bisimungo del Ejército de Rwanda (Jefe Militar del área) nos había autorizado el desplazamiento hacia Nkumba, pero la autorización nos llegó sobre la tardecita y no quisimos movernos de noche.
Anoche llegaron cuatro aviones franceses al aeropuerto de Kigali, y están evacuando a sus nacionales.
Hoy de mañana, a las 0700 Hrs, nos avisaron que se había formado un nuevo gobierno, y que el Presidente estaba hablando por radio, haciendo un llamado a la paz.
A la vez, el RPF, con la excusa de proteger a su gente en Kigali, avanzó sobre la zona desmilitarizada, con énfasis en la ruta que va de Mulindi a Kigali. Ruhengeri es un objetivo vital para proteger el flanco de ese avance, y esperamos un ataque en cualquier momento. A estas horas el RPF avanzó sobre Nkumba y progresa por la ruta hacia Ruhengeri. La población está huyendo hacia el Sur. Anoche hubo ataques en Gisenyi y habrían matado a los misioneros de una institución católica que hay allí.
 
DRAMATICA DESPEDIDA DEL MEDICO BOLIVIANO
Anoche llamó por teléfono Rosendo, el Doctor boliviano que trabaja en Médicos sin Fronteras de Bélgica, con el cual tenemos una fluida relación. Preguntó si podían venir a refugiarse en nuestra casa, pues habían recibido amenazas y se habían enterado que las Milicias Interhamwe estaban matando a los belgas que encontraban. Le confirmé lo de las amenazas y las muertes de los soldados belgas. También le expliqué que nuestra casa no era un lugar muy seguro, pues nosotros no teníamos armas, no podíamos salir de la casa, y además habíamos sido amenazados también.
Me preguntó entonces si no podíamos escoltarlos para desplazarse hasta ETIRU en donde durante el ataque del año anterior se habían refugiado todos los extranjeros, lo consulté al Cte. Sosa, pero éste no autorizó el desplazamiento, pues era en horas de la noche y además habíamos recibido orden de no movernos de allí.
El consultó entonces con los otros médicos, todos belgas, y decidieron que se irían por sus propios medios hasta ETIRU aguardando allí para ser evacuados.
Poco después llamó de vuelta y me comunicó que habían llegado bien. Por las dudas nos despedimos deseándonos suerte, pues ambos sabemos que hoy puede haber sido la última vez que nos hablemos. Fue un momento muy dramático.
Durante toda la noche se han sentido a lo lejos disparos de armas de fuego, y hoy al amanecer, nos despertamos con fuego de artillería.

® Autor: MayorWaldemar Fontes

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